Evolución

El grupo Evolución puede ser considerado el mito del rock progresivo chileno. Ha sido la única banda en esta línea que funcionaba plenamente en los ’80 y que luego regresó, en la década de los 2000, para insertarse en un circuito activo y renovado por grupos vinculados al sello Mylodón Records. Su presencia en los escenarios conectó a Evolución, junto otras agrupaciones surgidas a fines de los ‘90 (Entrance, Akinetón Retard, Cangrejo), con la olvidada escena de los ’70 y ’80.

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Años

Santiago, 1982 - 1987
Reagrupados en 2002

Décadas

1980 |2000 |

Géneros

Evolución

Integrantes

Pedro Muñoz Recabarren, teclados (1982 – 1987 / 2002 – •).
Ciro Vega, guitarra (1982 – 1983).
Fernando Islas, bajo (1982 – 1983 / 2002 – •).
David Castañeda, batería (1982 – 1983).
Juan Orellana, batería (1983).
John Clark, guitarra (1983 – 1987).
Fernando González Bravo, guitarra (1983 – 1984 / 2002 – •).
Alejandro Martin, batería (1983 – 1984).
Jorge Herrera, bajo (1983 – 1987).
Mauricio Clavería, batería (1984).
Juan Ricardo Weiler, batería (1984 – 1987 / 2006 –  •).
Jorge Coke Cruz, batería (2002 – 2005).

Nicolás Carrasco Díaz / Iñigo Díaz

La existencia de Evolución y el desarrollo de su obra se fundamenta inextricablemente con la presencia de su líder y director, el teclista eléctrico y pianista Pedro Muñoz Recabarren. Tras participar en otras bandas de los ‘70 (la más importante fue Lunallena, donde también participó Patricio Vera, otra figura paterna del progresivo chileno), Muñoz Recabarren reunió a su alrededor a un variado conjunto de músicos en busca de un estilo distintivo. Ese descubrimiento de lenguaje y sonido hizo transitar a Evolución por rumbos del jazz, del rock y de la música progresiva. Así produjo una mixtura similar a lo que durante los ‘80 en Estados Unidos comenzó a denominarse fusion y en Chile luego se asimiló como fusión.

El desfile de guitarras eléctricas
Muñoz Recabarren organizó en 1982 su primera formación en formato de cuarteto eléctrico incluyendo a un joven guitarrista de 23 años que provenía de la academia clásica y que estaba insertándose en la guitarra eléctrica y los nuevos lenguajes expresivos: Ciro Vega. La sección de ritmo la completaron el bajista Fernando Islas y el baterista David Castañeda (quien luego se vincularía al mundo del jazz a través de estaciones radiales y puesta en escena de equipos técnicos de sonido). De la mano de Muñoz Recabarren, Evolución se emparentó en ciertos aspectos con otras bandas jóvenes de la época final en dictadura: Cometa, Ensamble, Quilín e incluso el Fulano más instrumental.

Evolución probó a un abanico abierto músicos de jóvenes en sus distintas formaciones. Entre ellos destacan los guitarristas que sucedieron la militancia de Ciro Vega, ya convertido en múltiple músico de sesión y de jazz eléctrico. Primero incluyó a otro joven solista en 1983, Fernando González Bravo (no confundir con Fernando González, miembro fundador de Congreso), quien viajó pronto a una larga estadía de estudios en Alemania, y luego al eximio John Clark, quien alineó en la banda hasta su receso y además participó del proyecto de jazz fusión de Roberto Lecaros llamado Kameréctrica y pronto también emigraría de Chile. Además, Evolución contó con la participación de bateristas vinculados al universo del pop de los ’80: Mauricio Clavería (con La Ley) y Juan Ricardo Weiler (con Pie Plano y Aparato Raro, además de productor de discos e ingeniero de grabación). Otro músico de Evolución, el bajista Jorge Herrera, también actuó en Pie Plano.

En su mejor época, entre 1984 y 1987, el grupo tocó en todos los lugares habilitados para la música que el momento político permitía. Desde el reducido Café del Cerro, a los multitudinarios Teatro Caupolicán y gimnasio Manuel Plaza. Incluso, lo que para cualquier banda alternativa, progresiva o experimental del siglo XXI sería impensable, Evolución apareció en diversos programas de televisión de la época, como “Magnetoscopio musical”,  “Video top” y “Prisma juvenil”.

En el período 1987-88 se apunta el momento de dispersión de la banda. Unas 500 copias de un cassette autoproducido Jazz rock vol.1 fueron vendidas al público que asistió al concierto de la primera Chick Corea Elektric Band en Santiago, sellando con apariencia final el destino del grupo. Pero nada de eso iba a ser definitivo, puesto que a pesar de que durante todos los años ’90 sus músicos realizaron otros proyectos, el grupo no iba a estar destinado a la desaparición. El año 2001 ve el retorno del guitarrista Fernando González Bravo a Chile, luego de una vida en Europa perfeccionando su técnica musical. Las reuniones de viejos camaradas con Muñoz Recabarren los llevaron a retomar el proyecto, llamando al bajista original del grupo, Fernando Islas, y al baterista Jorge Coke Cruz, para ensamblar una banda más centrada en un sonido propiamente rock fusión.

La reunión de estos próceres, incluyendo más tarde a Juan Ricardo Weiler, se vio energizada con la reedición en 2004 del material grabado entre 1983 y 1986 (La era de piscis), y en 2006 la edición deu n nuevo disco (Umbrales), conteniendo nuevo repertorio y una gira por México que terminó en el Festival BajaProg.

Dos pájaras de un tiro

Natalia Contesse y Javiera Bobadilla, más conocida en los círculos musicales como La Pájara, comparten escenario con nuevo material de cantautoría que cruza el folclor y las músicas del mundo con la trova y el pop. Este viernes 18 de octubre ponen música al ciclo «Nosotras que nos queremos tanto», en la Sala SCD Egaña.

Milagros al escenario

Fernando Milagros acaba de lanzar el tercer sencillo de su disco Serpiente: «Antirevolución», que canta junto a la trapera Catana. El disco se lanza el 1 de noviembre, pero este miércoles se adelanta en el Teatro Nescafé.