Diva

Diva fue una banda representante de una de las primeras reformulaciones del pop chileno de los años ’80, en la forma más ruda que adquirió para triunfar en la década siguiente, muy de acuerdo a lo que por entonces llegaba desde Estados Unidos en los discos y videos de grupos como Bon Jovi, Europe y Skid Row.

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Años

Santiago, 1989 - 1994

Décadas

1990 |

Géneros

Diva

Integrantes

Rodrigo Bari, guitarra (1989 – 1994).
Alfredo Lewin, voz (1989 – 1993).
Alfredo Alonso, bajo (1989 – 1991).
Jaime Rosas, teclado (1989 – 1994).
Eduardo Balmaceda, batería (1989 – 1994).
Germán Cancino, bajo (1991 – 1994)

Jorge Leiva

Su concepto, su estética y sus canciones fueron casi exclusiva responsabilidad de el ex guitarrista de Cinema, Rodrigo Bari, y su sonido de pretensiones rockeras fue acompañado de una correcta y bien diseñada campaña de promoción. La imagen del vocalista Alfredo Lewin, la asesoría de un productor extranjero, y singles de cierto gancho melódico fueron sus ingredientes de difusión, que pese a todo nunca pasó de ser moderada y debió acallarse luego de cuatro años de trabajo.

Duros por fuera, blandos por dentro
El grupo se formó en diciembre de 1989 por iniciativa de Rodrigo Bari, quien convocó a Alfredo Lewin (ex Chronos), el futuro Aleste Alfredo Alonso en bajo, Jaime Rosas en teclados, y Eduardo Balmaceda en batería. Lewin conducía entonces el programa juvenil «Zero Rollo» en el canal La Red, y contaba con la simpatía de cierto público adolescente. La idea era ocupar esos elementos para diseñar una banda que recogiera un espíritu similar al que por entonces exportaba al mundo el exitoso movimiento de «hair metal» o neoglam: rock con apariencia ruda pero esencia de balada y vocación masiva.

Presentaciones en festivales escolares y programas de televisión, y el teloneo al debut de Guns’n Roses en el país (verano de 1992, Estadio Nacional), antecedieron la publicación de un primer álbum. Diva (1992) era una excepción en el panorama de música joven de entonces, prácticamente anulado luego de las muchas decepciones que aún dolían del fin del llamado «boom pop» en el país. El naciente sello Prodisc apostó en serio por la banda, y les financió incluso a un productor extranjero (el argentino Mario Breuer).

Lewin se retiró a fines de ese año de la televisión para dedicarse de modo exclusivo al grupo, que entonces inició una gira nacional de respuesta moderada. Sonaban en radios los singles «Fantasmas» y «Sobreviviré». Pero las expectativas internas y externas sobre el grupo generaron conflictos y el agotamiento en los músicos, cuya relación se vio quebrada al filo de 1994, cuando Lewin se incorporó como presentador a la señal latina de MTV, y debió mudarse a Miami.

La partida del rostro de la banda selló el final del grupo, que luego el propio cantante dijo que había siempre obedecido mucho más a las inquietudes de Bari que a un proyecto colectivo. Con escasas huellas de su sonido, Diva conserva el valor de haber sido una de las primeras bandas en intentar romper el bloqueo al rock local que establecieron los medios a comienzos de los años ’90.

 

Dos pájaras de un tiro

Natalia Contesse y Javiera Bobadilla, más conocida en los círculos musicales como La Pájara, comparten escenario con nuevo material de cantautoría que cruza el folclor y las músicas del mundo con la trova y el pop. Este viernes 18 de octubre ponen música al ciclo «Nosotras que nos queremos tanto», en la Sala SCD Egaña.

Milagros al escenario

Fernando Milagros acaba de lanzar el tercer sencillo de su disco Serpiente: «Antirevolución», que canta junto a la trapera Catana. El disco se lanza el 1 de noviembre, pero este miércoles se adelanta en el Teatro Nescafé.