Marcelo Córdova

Detrás de un bajista tan popular como Christian Gálvez, y debido a una presencia en el circuito musical de Valparaíso, Marcelo Córdova tuvo poca visibilidad como solista en este instrumento, desde su aparición a mediados de los ’90. Córdova fue tan diestro e hiperactivo como el propio Gálvez, aunque también pudo desdoblarse desde la electricidad del bajo hacia la acústica del contrabajo, modalidad que le permitió combinar pasos por la fusión como solista y por el jazz contemporáneo, principalmente como sideman.

Fechas

Viña del Mar - 08 de marzo de 1973

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Marcelo Córdova

Iñigo Díaz

Al comenzar los ’90 había establecido relación con el pianista Gonzalo Palma y juntos tocaron en jams en Valparaíso. En 1993 se integró al Sexteto de los Tiempos (del saxofonista Gino Basso) y luego llegaría a Convergencias, grupo a cargo de importantes jazzistas del puerto (Eduardo Orestes y Boris Gavilán, ex músicos de Ensamble). Para 1994 el saxofonista Raúl Gutiérrez de regreso en Chile, audicionaba músicos jóvenes para la reconstrucción de la big band latina Irazú. Córdova se convirtió en el primer bajista en la versión chilena de la orquesta y pronto alternaría además con la Los Andes Big Band, zambulléndose en el lenguaje del swing. Su carácter de activo acompañante lo llevó a tocar en esta primera época con Ciro Vega, Marcos Aldana, Emilio García y Gonzalo Palma.

Una vez que se instaló en París en 1999, Córdova colaboró con músicos como el pianista Mario Canonge, el saxofonista de Irakere Irving Acao o el prestigioso bajista francés Dominique di Pïazza. Y en esa ciudad fue que cambió a sus modelos eléctricos por hombres como Gary Peacock o Eddie Gómez, e inició una carrera como contrabajista clásico y de jazz. Sin embargo, su primer disco solista, Viajes (2007), le reubicó en el campo del jazz fusión con un cuarteto eléctrico y con composiciones donde hizo su propio homenaje a músicos referenciales como Ernesto Holman y Antonio Restucci.

En 2009, tras completar una década de estudio del contrabajo clásico en Francia, Córdova regresó a Chile. Y así, con referencias más modernas como las de Charlie Haden, se incorporó activamente a diversos ensambles, como el coliderado junto al pianista Lautaro Quevedo, con quien compuso el repertorio de los discos Simetrío (2012) y Amanuense (2014), y con el que actuó en el Festival de Jazz de Providencia en 2015. En ese período integró además los piano tríos de Gonzalo Palma (2010) y Mario Feito (2011), el cuarteto del bajista Christian Gálvez (2009, como sustituto de Pablo Menares) y los quintetos del tenorista Andrés Pérez (2010) y del pianista Cristóbal Rey (2010).

En 2014 reunió a su cuarteto de fusión para grabar su segundo trabajo como líder, Toc!, y en 2015 amplió esa dimensión en un proyecto de dúo junto al baterista Roberto Zamora, que se convirtió en el disco CZ, las iniciales de Córdova y Zamora.

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