Leo Quinteros

La condición de cantautor solista ha sido en el caso de Leo Quinteros algo más que una clasificación formal. Sus canciones responden a lo que se entiende como música propiamente de autor, y sorprenden por lo imaginativas en letras y arreglos, así como por cómo han nutrido una sólida discografía gestionada autónomamente. Su discografía destaca hasta ahora por publicaciones que lo involucran casi en el total de las funciones, y por la aparición en créditos de trabajos para Colombina Parra, Cadenasso y Ceviadé, entre otros.

Fechas

Arica - 11 de julio de 1975

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Marisol García

Un abogado menos
Tras malas experiencias con diversas bandas, Quinteros —un joven con título de abogado que alcanzó a emplearse un tiempo como procurador— se decidió en el 2003 a un trabajo individual e independiente, «más que nada por necesidad. Nunca encontré gente con la que compartiera una devoción por las canciones y las letras», explicaría.

Grabó y editó él mismo un disco de diez canciones, Fallando, y consiguió hacer circular la canción “Invisibilidad”. Su interés por mostrar su música en vivo sin una banda de apoyo lo llevó a las computadoras y sus posibilidades. Quinteros fue así experimentando en el escenario con samplers improvisados frente al público. “El Leo is dead” fue el título de un single promocional posterior, con tres títulos.

Se apoyó en un único invitado, el percusionista Cristián Sotomayor, para la grabación del que puede considerarse su primer álbum oficial. 1A (2004) motivó espaciados pero entusiastas comentarios. El disco era una colección de observaciones urbanas que trasuntan humor negro y cierta perplejidad ante el curso de la vida contemporánea. Con sus escasos recursos instrumentales, Quinteros se las arreglaba para mantener el oído atento con  timbres y texturas adaptados amablemente a la estructura de la canción.

La tradición de cantautores argentinos (Spinetta, Melero, Cerati) parece una influencia poderosa en su cantautoría, aunque ciertamente no la única. Entre ires y venires, forjó amistad con el grupo Solar, y apoyó en vivo el lanzamiento de su último disco. Cuando esa banda se disolvió, aceptó la invitación de Alejandro Gómez (quien también aparece en algunos créditos de 1A) para unirse como invitado estable de su siguiente proyecto, Alamedas.

Quinteros publicó a fines del 2005 el álbum Leo Quinteros, ahora!, del cual se ubicó rápidamente en radios el single “Fiesta pagada”. En general, se trató de un álbum de mayor apoyo en la guitarra y las melodías, con menos detalles tímbricos que el anterior, y mayor recurrencia a versos sentimentales. Algunas de las presentaciones en vivo del álbum contaron con el apoyo del bajista Gonzalo Planet (Matorral) y el baterista Álvaro Gómez (Guiso).

Los accidentes del futuro (2007) y, sobre todo, el aplaudido Antártica (2013), fueron colecciones depuradas de canciones con un sello autoral innegable. El primero fue construido a través del servicio postal entre Santiago de Chile, París y Leipzig, donde trabajaron simultáneamente Quinteros, el baterista Cristián Sotomayor y el productor Mowat, quien grabó los arreglos de cuerdas para “La enredadera”, una de las canciones de mayor profundidad en su repertorio.

Natalino sale a recorrer Chile con nueva canción

El trío romántico abre su itinerario el 14 de diciembre con un concierto en Valdivia. Seguirán en Puerto Varas, Casablanca, Panquehue, Maullín, Curacaví, Quintero y Papudo, entre otras localidades. Con miras a su nuevo álbum, titulado Natalino vivo, el grupo liberó además la balada “No volveré a caer”, del autor curicano Lenny Zing.

El año de Jorge Peña Hen

A 45 años de su asesinato a manos de la Caravana de la Muerte, en La Serena se levantó un monumento que recuerda su pionera labor como educador.