Cristóbal Fones

Vinculado a la orden jesuita desde su juventud y ordenado sacerdote en 2007, Cristóbal Fones SJ se mueve entre una vida religiosa y su intensa actividad de creación musical. No solo ha publicado una serie de discos de cantautoría tradicional con temáticas pastorales, desde que su historia comenzó con Te contemplo en el mundo (1996), sino que también ha recorrido otros caminos en la composición, bien representados en Küme mongen (2017), un disco de piezas instrumentales que se mueve por la música étnica, de fusión y new age.

Fechas

Santiago - 11 de marzo de 1975

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Habitual participante en festivales escolares de la canción, el joven Fones decidió consagrarse al sacerdocio en 1994. En su años de formación se mantuvo vinculado al canto y la guitarra, y sus canciones tuvieron uso pastoral. Esos discos incluyen una música trovadoresca con una fuerte influencia del cubano Silvio Rodríguez, y también del pionero conjunto Los Perales. Te contemplo en el mundo (1996), En Él solo la esperanza (1997) y Padre, te canto (1999) completan la primera época de escritura de canciones. Luego, Fones inició una misión en el sur de Chile, en la comunidad mapuche Aillen, en las cercanías de Tirúa. Allí escribiría una obra mayor, «Ulkantun», un canto mapuche para la liturgia, que luego llegó al disco Misa Ulkantun (2001), y que es la primera misa en lengua indígena escrita en Chile.

Retomando sus estudios teológicos, Fones compuso luego una segunda misa, ahora en español, registrada en el disco La mesa de todos (2002). Así inició un período de variadas colaboraciones para discos de música religiosa como Dios te ama (Tere Larraín), Misa pampina (Álex Vigueras), En tus manos Señor (María José Bravo), Ven a mi ventana (Fernando Leiva), Levántate (Juan Ignacio Pacheco) y el homenaje al padre Alberto Hurtado SJ, Un fuego que enciende otros fuegos (2005).

Un paso más en su trayectoria musical se definiría en 2008 con los estudios de música que Fones inició en Berklee College of Music, en Estados Unidos. Allí grabó otro disco, Tejido a tierra (2008), que incluía arreglos mayores, basados en la música latinoamericana. En 2014 trabajó en Ite inflammate omnia, disco que recogía composiciones jesuitas de distintas partes del mundo, mientras que en 2016 hizo lo propio con Tú, mi hermano, donde presentó canciones escritas a partir de textos de Esteban Gumucio. Su culminación como compositor llegaría así con Küme mongen (2017), obra mayor cuyo enfoque era la «música para una ecología integral”, con arreglos de Luciano Valdebenito para instrumental amplio, violín, cello, piano, guitarra, ney turco, bansuri hindustani y sakuhachi japonés.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un Chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.