Amanda Irarrázabal

Contrabajista, compositora, improvisadora y experimentadora en varios frentes musicales, Amanda Irarrázabal ha sido un nombre de la música experimental, desde su formación como intérprete clásica, el jazz contemporáneo y la improvisación libre, hasta la autoría de canciones que plantean una discusión acerca de lo que convencionalmente se entiende por canción. Dicha propuesta quedó establecida en el tal vez más autoral de todos sus trabajos, un álbum grabado en México con el título de Caudal (2020). Antes de ello, desde luego, Amanda Irarrázabal dejó registrados una serie de discos colaborativos, sobre todo de improvisaciones.

Fechas

Santiago - 27 de diciembre de 1982

Décadas

2000 |2010 |2020 |

Géneros

Amanda Irarrázabal

Formada en el contrabajo en la Universidad de Chile con Alejandra Santa Cruz y también en el bajo eléctrico por Jorge Campos en sus inicios, Irarrázabal alternó espacios de la música contemporánea, la fusión y el jazz, integrando, por ejemplo, un temprano trío liderado por el pianista Álvaro Jiménez a mediados de los 2000. En 2008 viajó a Buenos Aires para estudiar contrabajo y composición, en el Conservatorio Manuel de Falla. Allí permaneció durante una década, trabajando además en los ambientes musicales del tango. En sucesivas visitas a Chile para tocar, se reincorporó a la escena de las músicas de vanguardias y de ese contacto con músicos locales derivan sus primeras colaboraciones. Por ejemplo, con el ensamble de improvisación Tárabust, o su participación en las programaciones de conciertos de Piso 3, un fundamental espacio para la escucha de músicas experimentales de la época.

En 2013 publicó el disco Al tiro, en un dúo junto al guitarrista e improvisador Ramiro Molina. Por entonces ya estaba desarrollando el uso del contrabajo en distintas facetas: la acústica y limpia, y la procesada a través de efectos de sonido. También exploró el uso de la voz como instrumento, más allá del canto, lo que volvería a aparecer en sus improvisaciones libres, en distintos niveles.

Mientras continuaba su trabajo en Argentina integrando el quinteto Calle Tango, Amanda Irarrázabal inició una serie de proyectos junto a distintos músicos y en distintos frentes, desde la composición a la improvisación más decidida, lo que derivó en una saga discográfica incesante con títulos como Máquina solar (2013), con el guitarrista argentino Wenchi Lazo; Arde (2016) y La corporación (2016), en formato de distintos tríos; Dactilar (2017), en cuarteto; Rerum Novarum (2017), en trío; Sizigias (2018), nuevamente en dúo con el guitarrista Ramiro Molina; e Inminente (2019), con un elenco de improvisadores chilenos alrededor del músico japonés Otomo Yoshihide. Eso, hasta llegar al citado Caudal (2020), un álbum grabado durante su vida en Ciudad de México y con el que ella reunió todas las variantes que había utilizado en su recorrido musical: desde el contrabajo solista hasta la voz instrumental, la improvisación y el uso de sintetizadores modulares.