Un pop romántico con el adjetivo adicional de existencialista conduce la música de Marineros, dúo femenino que comenzó a capturar el interés de un público nuevo, aquel que estaba muy próximo a Javiera Mena, en el inicio de los años '10. Formado por la cantante Constanza Espina y la guitarrista Soledad Puentes, Marineros se instaló con autoridad en los circuitos de la música independiente con el disco O Marineros (2015), producido por Cristián Heyne, no obstante la rúbrica de un período de intensa actividad en escenarios que consolidó al dúo entre sus seguidores.
Pop autogestionado y con elementos electrónicos es el que caracteriza a Antonia Navarro, una cantante y compositora nacida en Santiago, pero que dio a conocer sus canciones desde Argentina. Ocasionales presentaciones en vivo y colaboraciones con proyectos locales, sin embargo, la han vinculado con la escena independiente chilena.
Dindi Jane es el alterego musical de Geraldine Jane Neary, actriz en teleseries como "Matriarcas" (2014) y "Preciosas" (2015), además de películas como Aquí no ha pasado nada (2016) y series como "La jauría" (2020) y "Vencer o morir" (2024). También modelo y cantante, ha formado parte de una ola de solistas del trap chileno, aunque su despunte musical se dio ya de manera mucho más determinante en el espacio del pop y la autoría de canciones, con el disco de 2025 Debut & despedida. El álbum contaba con un repertorio acerca de quiebres, relaciones tóxicas, frustraciones sentimenales, sexualidad autodeterminada y resiliencia, temas centrales en la narrativa de Dindi Jane.
Canciones orientadas hacia el shoegaze y el dream pop son las que cultivó The Dagger Complex, una banda chileno-estadounidense que luego de iniciar su carrera en Santiago, vivió cambios en su formación y se estableció en el extranjero, donde ha continuado funcionando bajo el nombre Gloss Coats.
El cruce entre una formación particular como instrumentista, de compositor en academias y la colaboración con músicos pop encauza el particular camino creativo del cantautor Juan Pablo Abalo, quien diversifica su trabajo entre proyectos solistas —para disco y escenario—, la asociación con otros autores e intérpretes y también algunos años como comentarista musical para medios. Es una vocación amplia y diversificada, que el autor aborda sin ansiedad: «He pasado por muchas músicas, y modos de pensarla, y gustos y convicciones», explica. «Es un proceso legítimamente lento, pero enfrentado a un modo de escucha. En ese desfase, lo difícil es encontrar la voz propia».