Jorge Leiva
En la localidad de Playa Linda, localidad situada en el camino que une Villarrica y Pucón, René Inostroza pasó sus primeros años en una familia de músicos, que incluía a guitarroneros, y de ellos aprendió guitarra, armónica y acordeón. Cuando era estudiante secundario en Villarrica, comenzó a trabajar de locutor en la radio Gerónimo de Alderete, y en ese oficio continuó años después en varias radios de Temuco, y llegó a ser corresponsal de Cooperativa, la principal emisora radial en Chile en la década de los 70 y 80.
Al mismo tiempo, siguió una carrera de músico aficionado. Actuó en fiestas campesinas y se integró un tiempo al conjunto de proyección folclórica Conun Huenu, dirigido por el compositor y recopilador Gabriel Calfiqueo. Con ellos tuvo sus primeras actuaciones profesionales, y en 1984 debutó informalmente como solista en la peña de Mario Manríquez en Temuco, como contó en varias entrevistas. En el lugar, un amigo lo alentó a subirse al escenario, donde mostró un desplante que sorprendió a los asistentes que lo despidieron con una ovación. Alentado por la experiencia, decidió autoproducir un cassette, que en poco tiempo se iba a convertir en uno de los grandes fenómenos discográficos de la década.
El cassette fue grabado en una discotheque de Temuco que el músico arrendó, y a la cual convocó a los integrantes de dos compañías de teatro como público, y con ellos recreó el ambiente de una alegre y participativa fiesta. Allí el cantor dio un concierto, encarnando a un personaje de hablar campesino y gran sentido del humor, que presentaba con chistes e historias cada una de sus canciones. que provenían del repertorio de las fiestas de su pueblo, y de la música que sonaba en la radio, cuando era el casi único medio de comunicación de consumo en el campo. Incluyó tonadas, valses y cuecas, y también guarachas y corridos, géneros bailables muy arraigados en zonas rurales., y con 15 temas, entonces, editó artesanalmente Savia campesina.
El fenómeno
En un viaje a Santiago, René Inostroza mostró su cassette a los editores en radio Cooperativa. Ellos le recomendaron hablar con María Inés Sáez, reconocida periodista de espectáculos de diarios y de Canal 13, quien, a su vez, lo llevó al sello CBS, que ese mismo año 1984 se estaba reinstalando en Chile. Su propio director Jorge Undurraga recibió al músico y aprobó la edición y, tras un proceso de “limpieza” de su precario sonido en un estudio de Buenos Aires, la nueva edición del cassette salió a la venta a comienzos de 1985.
Temas divertidos y bailables como “La guaracha del Fay Fay”, original de los Hermanos Campos, o la divertida y recopilada “Dimen dimen”, y algunas canciones propias como “Dame tu pelo niña” o “Rosa Ester” hicieron que la edición se convirtiera inesperadamente en un fenómeno de ventas. El propio músico ha contado que se enteró por la prensa que su cassette era un éxito, y le entregaron al poco tiempo un disco de oro y uno de platino por casi 50 mil copias vendidas, una cifra muy alta para ese tiempo, y mucho mayor que la alcanzada por artistas masivamente conocidos.
En 1986 editó un segundo cassette, Desde Playa linda, muy similar al primero, con temas propios, una cueca de Gabriel Calfiqueo, canciones de otros autores y recopilaciones campesinas, alcanzando importantes niveles ventas, aunque menores al fenómeno que había protagonizado en su debut. En 1987, en su disco Raíces, incluyó el tema de origen español “El piojo y la pulga” (con el título de “Pichingue”) con ritmo de guaracha, que él aprendió de la versión mexicana de Pedro Infante, y que luego dio origen a populares versiones chilenas, como la del programa infantil Cachureos en 1999, o Los Charros de Lumaco en los 2000.
Inostroza continuó con una producción por año en el mismo sello CBS, que en 1988 pasó a ser parte de la japonesa Sony Music y, a fines de ese año, sus ventas totales acumulaban dos discos de oro y dos de platino, en un momento de alta popularidad de la guaracha, con nombres como Clavel, El Monteaguilino o el conjunto Los Chacareros de Paine.
Su presencia artística también se multiplicó. Desde 1986, participó en decenas de festivales, hizo giras fuera de Chile, estuvo varias veces en televisión, y fue en dos ocasiones jurado folclórico del Festival de Viña del Mar. Su oficio musical lo hizo dejar su trabajo de periodista, y comenzó a profundizar sus estudios de folclor, en conjunto con el académico Raúl Silva Acevedo, con quien participó en proyectos de investigación sobre la guitarra campesina.
Los otros caminos
En 1990, cuando ya tenía varios discos, presentó En la huella, la primera producción que no emulaba un concierto en un escenario, sino que una sesión en el mismo campo. La grabación también tenía diálogos con los músicos que lo acompañaron en la segunda guitarra y la acordeón, y en el repertorio se concentró en temas del folclor, con canciones “de la verdadera raíz del campo”, como él mismo lo describía al comienzo del cassette.
Dos años, y tras siete producciones y varias ediciones compilatorias, terminó su relación con Sony, y editó Siembra canto, con etiqueta Polygram, una producción “de estudio”, es decir, sin anfitrión, y en adelante, paulatinamente, se desprendió del personaje gracioso que representaba en sus grabaciones, y sumó a sus casettes temas instrumentales, donde mostró una notable destreza en el uso de la guitarra.
En 1997, sus dimensiones musicales se ampliaron. Hizo música para los programas televisivos Al sur del mundo y Tierra adentro y desde 1998 – tras sus estudios universitarios - se hizo profesor de varias universidades (la Universidad Mayor, la Universidad Católica y la Universidad de la Frontera, entre otras), fue uno de los socios fundadores de la Sociedad del Derecho de Autor SCD, y ha incursionado en política (fue candidato a diputado con el apoyo del Partido Radical el 2009). En ningún momento, sin embargo, ha interrumpido su trabajo musical.
Si bien sus ediciones discográficas han disminuido en cantidad desde los años 2000, se editan periódicamente compilaciones, algunas solo con repertorio instrumental, y su historia musical se puede escuchar casi completa en plataformas de Internet, con un repertorio que se ha extendido del folclor a la cueca, géneros de raíz campesina, a veces latinoamericana, y canciones con otros contenidos, como "Al cantor", que en 1991 dedicó a Víctor Jara.
Con más de 40 años de historia musical profesional, René Inostroza sigue activo como académico y artista. Tiene canciones sumergidas en el gusto popular (como “Dimen dimen”, “El huacho José”. “Rosa Ester” o “Soy cantor”) y ha dejado distintas marcas en la historia de la música chilena: como compositor, como estudioso, como guitarrista y, sobre todo, como cantor.