Los Jorobados

Apenas nueve meses duró la actividad de Los Jorobados, pero el filo poético de sus letras nihilistas y su furia escénica alcanzaron a crear en torno a ellos un pequeño culto, y a insertar al grupo dentro de la naciente escena punk chilena de su época (si bien el grupo prefirió citar como influencias el sonido rockero y/o experimental de gente como Jimi Hendrix y King Crimson). De modo póstumo, diez años después de su separación, la banda se reunió para grabar el único registro que existe de su trabajo.

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Años

Santiago, 1986 -

Décadas

1980 |

Géneros

Los Jorobados

Integrantes

Mario Molina, guitarra (1986)
Carlos Gatica, voz (1986)
Ismael Troncoso, batería (1986)
Víctor Argandoña, bajo (1986)
Álvaro de la Barra, bajo (1986).

Marisol García

Hubo antecedentes de Los Jorobados en dos bandas de muy breve actividad, POJH y Los Miserables, pero fue la formación de cuarteto que debutó a principios de 1986 la que vale consignar como el alineamiento oficial del grupo. Sus presentaciones en vivo incluyeron tocatas en Caja Negra (su debut), el Garage de Matucana, el Centro Cultural Mapocho y espacios universitarios, y de todas ellas se recuerda el sonido destemplado, tenso, dispuesto en un escenario donde Los Jorobados más parecían ser parte de una performance que de una interpretación convencional.

La mudanza del guitarrista Mario Molina al extranjero apuró el fin del grupo en diciembre de 1986, menos de un año después de su primer recital. Su trabajo, sin registro, se ordenó al fin diez años más tarde, cuando en 1996 el cuarteto se reunió sólo para entrar a estudio y grabar Etapa anal, un cassette financiado entre admiradores y en el que incluyeron algunos de los títulos recordados de su periplo en vivo (“Estado de tensión”, “Mi mamá me mima”, “Derechos y deberes” y “Corazones podridos”) más dos temas nuevos. Fue una grabación en parte financiada por sus propios fans, para la que Molina viajó especialmente desde Berlín. El título del trabajo guardaba relación con el interés del grupo por teorías freudianas y, en específico, por lo que llamaron música «de las cloacas» o «del desecho», apoyada en su caso por un sonido furioso y desordenado, y varias onomatopeyas. No eran letras de ataque directo a la dictadura ni el sistema social imperante en Chile, pero sí, según Carlos Gatica, de una «respuesta epidérmica a los estados de tensión […]. Al hastiarse la gente de situaciones concretas de represión empieza a reaccionar institiva y biológicamente».

Tras un único concierto en Santiago para presentar el cassette, Los Jorobados volvieron a los ojos públicos al lugar de dónde habían salido: el recuerdo de una propuesta musical arriesgada y radical, cuya fugacidad fue parte de su sentido.

El 31 de julio de 2014, una visita de Mario Molina a Chile motivó montar una nueva presentación del grupo, aunque con baterista y bajista invitados, y una difusión limitada entre cercanos. En la ocasión también se mostraron canciones de Ley Moraga, el proyecto que Molina,  Carlos Gatica y el bajista Mario Ramos han mantenido de modo intermitente. Se registra, también, un par de presentaciones en octubre de 2016, en Santiago y Valparaíso. Fueron, según ellos, las últimas.

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