Las Hermanas Loyola

Uno de los dúos femeninos más famosos y escuchados durante los años ’40 fue el que integraron las agraciadas hermanas Estela Loyola (n. 1919) y Margot Loyola (n. 1918), siguiendo una antigua tradición folclórica de asociaciones femeninas de guitarra y voz (generalmente dúos vocales de hermanas) en la interpretación de un repertorio típico. Para inaugurar el centenario del natalicio de Margot, que se cumpliría el 15 de septiembre de 2018, justo un año antes la Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios rescató histórico fonogramas de los años ’40 y publicó el disco Hermanas Loyola (2017), con 28 piezas, tonadas, cuecas, zamacuecas, pregones y villancicos.

Leer más

Años

Curacaví, 1938 - 1950

Décadas

1930 |1940 |

Géneros

Las Hermanas Loyola

Integrantes

Estela Loyola, canto y guitarra (1938 – 1950).
Margot Loyola, canto, arpa y guitarra (1938 – 1950).

Iñigo Díaz

Originalmente adiestradas por su madre Ana María Palacios, (Estela como intérprete de primeras voces; Margot a cargo de las segundas) las dos hermanas Loyola se vincularon con el folclor como uno de sus aprendizajes iniciales. Siempre vestidas con atuendos campesinos, cabellos trenzados y coloridos vestidos de percala, actuaban en rodeos, fiestas, chinganas, teatros y universidades, con vistosos números folclóricos que arrancaban aplausos y gran aprobación.

Su primer escenario oficial fue el Teatro de Curacaví. Poco después se abrían un espacio entre los intérpretes de música tradicional que dominaban la escena. Era la época en que destacaban ampliamente Los Cuatro Huasos y Las Hermanas Orellana. Y Las Hermanas Loyola daban un gran golpe en Radio del Pacífico, apadrinadas por el compositor Donato Román Heitman.

Aires tradicionales y folclóricos
Margot ya había comenzado sus viajes iniciales de investigación junto a la poeta Cristina Miranda, por lo que gran parte del repertorio de Las Hermanas Loyola estaba integrado por canciones anónimas rescatadas desde el interior, sobre todo cuecas y tonadas. Alrededor de 1944, el dúo grabó una serie de caras para la discográfica Victor, y luego una colección de canciones junto al dúo Las Hermanas Acuña que se llamaría Aires tradicionales y folklóricos de Chile. Las Loyola adquirieron gran protagonismo cuando se convirtieron en punta de lanza del Instituto de Investigaciones del Folklore Musical que ese mismo año se anexó a la Universidad de Chile (con figuras como el compositor Pablo Garrido, el historiador Eugenio Pereira Salas o el folclorólogo Oreste Plath) y desde cuya plataforma ya comienza a hablarse de «proyección folclórica».

Margot y Estela estaban encargadas de desarrollar charlas educativas y conciertos de música folclórica tal como si fueran conciertos de música cámara. En 1945 se vistieron de mujeres mapuches e interpretaron las canciones del compositor Carlos Isamitt contenidas en su obra Friso araucano (1931). A partir de entonces sus escenarios se ampliaron hasta llegar al Teatro Municipal de Santiago y el Teatro Municipal de Valparaíso, espacios no siempre abiertos a la música popular de raíz.

En 1950 el dúo vocal-instrumental terminó su vida artística tras obtener un valioso premio como mejor conjunto folclórico, entregado por la prensa escrita y radial. Una Estela enamorada decide seguir su vida personal lejos de la música, por lo que la disolución del dúo cierra un brillante ciclo interpretativo. Es el punto de partida para los viajes de investigación y recopilación que Margot realizaría por Latinoamérica a partir de 1951 y que pronto la transformarían en una de las figuras históricas de la proyección folclórica.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.