3 x 7 Veintiuna

«Cuecas pa’ los templados, picaronas, denunciantes, de homenaje, etc. De todo le trae la banca, pero como siempre será de cabritilla». Así define 3×7 Veintiuna la impronta cuequera que viene repartiendo en vivo y en discos. El grupo se formó en 2005 como un dúo entre Daniel Muñoz, conocido actor chileno, y Félix Llancafil, voz de los Chacareros de Paine. Ambos se conocieron en el Cuecazo del Roto Chileno de 2002 y al poco andar decidieron asociarse en un grupo de interpretación y más tarde composición de cuecas.

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Años

Santiago, 2005 -

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

3x7 Veintiuna

Integrantes

Daniel Muñoz, voz, pandero y platillos (2005 – 2012)
Félix Llancafil, voz y acordeón (2005 – •)
José Cabello, voz, guitarra y bajo (2005 – •)
Luis Sata Ponce, guitarra (2005 – 2007)
Francisco Javier Ponce, guitarra y voz (2007 – •)
Rodrigo Palma, bajo (2007 – •)
Mario Calderón; voz, pandero y platillos (2012 – •)
Juan Hernández, guitarra
Pablo Celis, piano
César Fuentes, trombón
Erasmo Menares, trompeta

Es el tipo de cueca urbana, elegante y de combate la que el grupo ha priorizado en sus presentaciones en vivo y en sus varios discos. Cuecas como las canta el roto (2005), su debut, recuperó briosas composiciones de gente como Fernando González Marabolí y Nano Núñez. Se incluían, además, tres de las cuecas escritas por Pablo Neruda en tributo a Manuel Rodríguez (y popularizadas más tarde por los arreglos en clave de tonada que les hizo Vicente Bianchi), y que nunca antes un grupo había grabado en su forma original. El álbum fue financiado por una compañía de cementos, y contó con la colaboración de experimentados cuequeros, como el pianista Rubén Gaete, el guitarrista Luis Sata Ponce (Los Afuerinos), y el arpista José Véliz.

3×7 Veintiuna —su nombre alude a lo que debe entenderse como una sentencia irrebatible— ha mantenido un ritmo regular de grabaciones y presentaciones, con especial carga veraniega para la serie de festivales regionales a lo largo del país. Han colaborado con músicos como Valentín Trujillo (para el disco Al compás del 6×8, de 2009) y se han subido a escenarios como el del Festival de Viña (en 2012).

El total de su discografía sigue la ruta de homenaje y tributo a los maestros clásicos de la cueca brava. Viejos lindos!!… Pero cuando eran guaguas (2011) supuso un riguroso trabajo de recopilación, presentando cuecas antes inéditas recuperadas por el grupo entre descendientes de grandes cuequeros e investigadores, como Nano Núñez, Mario Catalán y Héctor Pavez; e incluso con la presencia en estudio de un antiguo colaborador de Los Chileneros, el acordeonista Carlos Pollito Navarro (quien aportó una cueca de homenaje a los 33 mineros rescatados en 2010).

La salida del actor Daniel Muñoz, en 2012, permitió la llegada del cantante Mario Calderón, con quien el grupo preparó Colleréandole a la brava chilena (2012), un disco con mayor cantidad de composiciones propias y la inesperada presencia de un rockero, pues Miguel Tapia se hace ahí cargo de la batería de «A Los Prisioneros», cueca precisamente dedicada a su ex banda.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un Chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.