«Sólo quiero que la gente se entretenga»
Foto: Ramón Vásquez Lemus
Entrevista

«Sólo quiero que la gente se entretenga»

Ases Falsos lanzó el jueves 21 de junio, su disco Mala fama, el primero del grupo desde 2016 pero el tercero del año para Cristóbal Briceño. De los tres discos, el cantante habló con MusicaPopular.cl en la que, afirma, será la única entrevista que dará a un medio escrito.  “Traté de dejar de ser material de los huevones” dice para explicar su decisión. Un disco de cumbias con guitarra. Uno solista cargado de melancolía. Y uno con su banda de rock. Tres títulos en lo que va del 2018. El mismo promedio de producción discográfica que alcanza hace 12 años.

Jorge Leiva | 20 de junio de 2018 Fotos: Ramón Vásquez Lemus

«Sólo quiero que la gente se entretenga»

En marzo de 2006 Cristóbal Briceño lanzó su primer disco, Los primeros días serán los mejores. Era un EP grabado con su banda universitaria, Fother Muckers, y  el guitarrista y cantante tenía entonces 20 años. A partir de allí, entre largas duración y EPs, ostenta un promedio poco visto en la música chilena, más de tres discos por año. O en términos simples: a los 32 años, Cristóbal Briceño tiene una discografía de 26 títulos. El exhaustivo (e inédito) sitio Briceñopedia dedicado a su obra, lo avala.

El 2018 aun no sobrepasa su primera mitad y Briceño ya alcanzó su promedio de tres álbumes. El más reciente es Mala Fama, el cuarto de su banda principal, Ases Falsos. Hace pocas semanas presentó el solista, también el cuarto, Para hondo. Y en marzo arrancó el año con el singular Cumbias guitarreadas, junto al músico Gonzalo Núñez.

Briceño cumple en estos días 33 años. Proviene de familias de Aysén y del Valle de Colchagua. Vivió de adolescente en Argentina, pero su enseñanza media y la Universidad la pasó en Santiago. Es músico desde entonces. Un tiempo, hace ya varios años,  se fue a vivir a San Carlos. Luego regresó a Santiago y ahora vive en Limache. No tiene wifi en su casa, no usa “celular inteligente” y se tiene prohibido Twitter. Su perfil público, alguna vez polémico y encendido, vive tiempos mucho más discretos.

Pero sus “antecedentes”, en tiempos digitales, siguen ahí, publicados y al alcance de todos.  Basta buscar en Google los términos “Cristóbal Briceño Declaraciones” y desfilan críticas, opiniones, respuestas y contra respuestas a algún comentario suyo en las redes sociales o a una declaración en una entrevista. Por eso el silencio. Resume la razón de fondo:  “Traté de dejar de ser material de los huevones”.

Para este lanzamiento de Ases Falsos, el músico asegura que no dará  entrevistas escritas (salvo esta). Todas las demás radiales o por mail.

– ¿Y los diarios?
Los diarios son una herramienta. Cuando los necesito los uso y cuando no los necesito no los uso…

– Pero ahora justamente los necesitas. Estás lanzando tres discos.
– No creo. La cosa anda un poquito sola. Nos movemos exclusivamente por Facebook, y que a lo mejor vamos a tener que abandonar porque los niños se mueven a Instagram. Pero así como no le debo gratitud a Facebook, tampoco a Copesa. Son una herramienta. Uno se puede encariñar con una herramienta, a lo mejor sí con un martillo, pero no sé si con La Tercera.

Considerado uno de los letristas más brillantes de su generación, Cristóbal Briceño se sube a escenarios prácticamente todos los fines de semana del año con alguno de sus proyectos musicales (Ases Falsos, Los Mil Jinetes, La Estrella Solitaria, Las Chaquetas Amarillas, Núñez Briceño, Dúo Niágara o su carrera solista). Sale de su casa el jueves en la tarde, y regresa el domingo o el lunes. Pocos músicos en Chile pueden decir eso.

Una semana antes de lanzar el disco Mala fama, y aun sin mostrarlo, Briceño habló en la sala de ensayo de Ases Falsos en una antigua casona de Providencia. Allí vive donde vive el baterista de la banda Daniel De la Fuente. De hecho en su habitación se desarrolló la entrevista.

Mala fama, de Ases Falsos, se llama así por una canción. Pero también por la “mala fama” que ustedes se han ganado, ¿no?
– Para mí tiene dos sentidos. La mala fama que arrastramos, o que arrastro. Y la fama como algo malo, como la fama mala. Pero la canción tiene una tercera opción que es la que a mí me interesa. Es una carta de amor a la mala fama. Dice: “Cubierto de la cabeza a los pies / Me has mantenido a salvo de la estupidez. / No de toda / pero de sí un montón / Cuento con tu protección”… Hace  mucho, en cualquier cosa que se hable de Ases Falsos, salen 150 monos a tirar mierda. La mala fama es un filtro contra toda esa gente, y por eso le agradecemos. Además no podría ser otra fama. También lo dice la canción: “En el mundo no hay otra clase de fama / que mi espalda encorvada pueda ya soportar”. No podría tolerar ser una persona intachable.

– Sin llegar a ser “intachables”, ustedes gozan de buena fama. La gente los sigue y llena sus conciertos.
– No sé si es es tan  positivo que te sigan… Yo siempre he pensado que mi público ideal, o el oyente en el que confío, es el que no puedo ver, el que está en su pieza calladito, y no necesita publicar que le gusta mi canción o sacarse una foto conmigo. Que simplemente escucha, y con el que yo siento que me comunico de manera personal.

– Pero si no estuvieran los que van a conciertos y se sacan fotos contigo, tal vez no te podrías dedicar a esto…
.- No soy un malagradecido, ni desconozco que tengamos gente que nos sigue, pero no siento que eso haya que agradecerlo. Hace un tiempo vino Pearl Jam a Chile. Llenaron su recital y cuando se fueron publicaron un saludo,  “Gracias Chile por tu apoyo” o algo así. Yo no quiero que la gente me apoye. Yo quiero que vayan al concierto y se entretengan. O ni siquiera. Solo quiero que se entretengan…

– ¿Y sientes que eso es algo que Ases Falsos sigue consiguiendo?
– Aun lo conseguimos. Y es loco porque esto es como la película del día de la marmota: Todos los años se repiten los mismos lugares y los mismos festivales. Si no entretienes, despídete, porque vas a aburrir a la gente.

– También hay que hacer nuevas canciones, porque eso es lo central, ¿o no?
– Creo que estás equivocado. En esta pega hay que hacerlo todo. Estar pendiente hasta del último imán que vendemos en el concierto.

Pero lo que los va a dejar en la historia, podría pensarse, no son los imanes ni las declaraciones… A los Beatles  se les recuerda principalmente por sus canciones.
– Pero las polémicas te  forjan. ¿Tú crees que a los Beatles no los  forjó?  Lennon se aburrió de Inglaterra, adonde todo el mundo lo criticaba, hasta que se fue hastiado.. Por eso llegó a Estados Unidos y trabajó con gente nueva, con otros músicos. Entonces, un disco como el Mind games  nunca hubiera existido sin todas las polémicas. Todo está entrelazado.

– Podría considerarse, entonces, que esas polémicas al final son buenas: Forjan a los grupos y les da visibilidad… En definitiva, ¿puede entenderse que ha sido bueno para ustedes? Como dicen;: “Any press is a  good press”.  Toda prensa es buena prensa.
– En mi caso, eso es bueno para Ases Falsos Inc. Pero no para mí.

– “Ases Falsos Inc”, en todo caso, son ustedes cinco no más y un pequeño equipo
– Y créeme que al final sigo haciendo entrevistas y todo eso por los chiquillos también. Por los técnicos, sus familias. Por todos los que trabajamos en Ases Falsos Inc.

Cumbias guitarreadas

El primer disco que lanzó Cristóbal Briceño  el 2018 fue Cumbias guitarreadas, grabado junto a su amigo, el guitarrista, psicólogo y alguna vez baterista de los Fother Muckers, Gonzalo Núñez. Ambos se presentan a menudo en un show con dos guitarras y decidieron grabar cumbias tocadas con guitarra, que estructuraron en “Combos”, esto es, compilados de tres, cuatro y hasta cinco canciones.

Cumbias guitarreadas al final suma cuatro combos, que compilan entre todos 15 canciones. No todas cumbias estrictamente. Hay una gran parte derivada de la cumbia chilena de los años ’90 y 2000: Garras de Amor, Amerika’n Sound, Fantasía, Hechizo y Leo Rey. Pero también adaptaciones “cumbieras” de The Kinks, Juan Gabriel o Marta Sánchez.

– A medida que avanza el disco se va poniendo más ecléctico, porque la historia de la cumbia es así. Siempre tiene versiones impensadas. La canción “Como estás tú” la tomé de Fantasía, que ya la había sacado de otros grupos de cumbia. Pero, en realidad, su original es la balada “How do you do”, de un dúo alemán de los años 70.

– En general, ¿puede definirse un “disco de cumbias”?
– Con modestia, lo definiría como un disco bueno. Pero en resumen sí de cumbias. De cumbias acústicas. No tiene nada pasado por cable.

– Es alegre en sus canciones . ¿También lo pasaron bien mientras lo hicieron?

– Más o  menos la verdad. La selección fue muy entretenida. Pero cuando partimos iban a ser dos guitarras y voces, y, claro, es muy simple ser complejo y muy complejo ser simple. Para grabar una sola guitarra, como en un disco de Atahualpa Yupanqui, hay que hacerlo muy bien. Silvio Rodríguez grabó Al final de este viaje  y quedó la raja porque lo hizo en España en primerísimo nivel. Entonces cuando escuchamos el primer resultado de Cumbias guitarreadas sentimos que no se capturó el espíritu  y decidimos meterle percusiones y guitarrón mexicano.

-Primero guitarras y voz, y luego bajo y percusión… Se supone que en general se graba al revés ¿no?
– Exacto. Y fue un culo. Para el guitarrón mexicano conseguimos un músico de un grupo de marichi.

– ¿Lo alcanzaron a tocar en vivo?
– No, nada. Gonzalo tiene su vida paralela de psicólogo, y su hija. Y yo tengo la banda y mi hija. Y para hacerle honores al disco, habría que tocarlo bien, en buenas condiciones.

– ¿Y la idea es que la  gente lo baile?

– La idea era grabarlo. Con los discos, la pega de uno termina mucho antes de cuando empieza la pega del público o de la crítica. O de quien lo escuche. Por ejemplo, esta semana escuché Mala fama de Ases Falsos entero, de una vez. Sentí que había terminado mi ciclo. Y eso que aun ni sale.

– ¿Pero ahora tienes que trabajarlo?
– Ese es mi trabajo de intérprete, pero mi relación personal de ese disco se acabó. Y estoy satisfecho.

– ¿Eso te pasa con todo los que has hecho?

– Creo que sí. O sea, es raro estar 26  veces conforme, pero lo estoy. Aunque a veces cambio de opinión  y de repente le agarro mala a discos por diez años. Pero por alguna razón los vuelvo  a escuchar y digo que no son tan malos. Me pasa los Fother Muckers, que le había hecho la cruz. Ahora que estoy tocando un show con de guitarras acústicas Héctor Muñoz (ex guitarrista de la banda), y  me sorprendí con varios. Es lo que te pasa con las pololas antiguas. Pasa un tiempo y las recuerdas con cariño, encuentras alguna carta y te aviva una ilusión…


– Volviendo a Cumbias guitarreadas ¿Van a tocarlas en vivo alguna vez?
– Espero que sí. Pero estamos preparando un segundo volumen. Y ahora sí que vamos a grabar en orden

Para hondo

El segundo disco de Briceño 2018 fue el solista Para hondo, que lo muestra su lado más intimo, como suele ocurrir con los títulos presentados con nombre propio, que con este disco completan cuatro. Mucha guitarra acústica, ecos de trova y hasta de balada italiana, pero, por sobre todo, un aire melancólico como él mismo reconoce. Canciones compuestas en su casa en Limache en el último tiempo, y grabadas con su compañero de Las Chaquetas Amarillas,  Hugo San Juan. Y muchas, 20 en total. Para hondo podría valer por dos en su discografía  porque es doble.

– Y es triste…
– Si te parece, pues sí. Incluso leí en Internet que alguna gente estaba preocupada por mi estado anímico, como si me pudiera suicidar..

– Pero si el estribillo el tema que da nombre el disco dice “Para hondo, para hondo / Hasta golpear el fondo” puede suponerse que quien escribe eso pasa por un momento de pena…
– Para eso están mis canciones. Ellas se llevan mi pena, yo se las entrego. Decía Borges: La felicidad es un fin en sí mismo. Cuando estás feliz no tienes que hacer una canción. A menos que seas, no sé, Jason Mraz, y hagas canciones saltarinas, buena onda, con ukelele y llenas de acordes mayores. Pero, en general, la felicidad no necesita ser convertida en otra cosa.  En cambio la tristeza sí se necesita sublimar. Y hay muchas maneras: Tomando, trabajando… En nuestro caso, haciendo una canción. Es más inofensivo que el alcohol, porque no  causa daño hepático.

– Y parece ser mucha la tristeza para sublimar. Nombro algunas canciones: “Sufro”, “Mal”, “Todo acabó”, “Mi mala estrella”…
– Es verdad. Por eso se llama Para hondo y su carátula es una escultura de Rodin de un hombre padeciendo… Pero para mí fue un goce hacerlo, lo pasé increíble, y mucho del veneno que tenía lo puse ahí. Y el veneno en la música queda muy bien.

– Y no solo veneno. “Mi corazón es un nido de culebras” es una canción atormentada.

– Claro que sí.  Y tendré mis razones, todo el mundo lo tiene. La melancolía es eso, una tendencia a la tristeza y yo me considero melancólico. Cuando estoy solo en mi casa me cuesta mucho poner, por ejemplo, a Cindy Lauper, que me encanta, y tengo sus discos…  Pero pongo música triste porque me apacigua, me acompaña, me siento comprendido y me siento contento. Lleno mi cuerpo.

– Uno podría pensar, con este disco melancólico, que estás ensimismado en tu cabaña de Limache, haciendo canciones tristes, como un poeta maldito, tapado de alcohol y tabaco..
– No, nada que ver. Yo soy papá. Estoy todo el día con mi hija. Además soy un bebedor social y tengo una tendencia a la sobriedad. En esta pega se te ofrece tanto que también baja la pasión, porque la pasión tiene que ver con padecer. He hecho canciones con marihuana, pero no me gusta engancharme con ninguna sustancia. Tampoco  tengo grandes relaciones familiares, salvo con mi hija, por supuesto. Me es muy fácil despegarme…

– No parece. Tienes casi la misma banda hace más de 10 años….
– Pero está buena po… Y  ha ido mutando.. Y la verdad es no estamos juntos porque seamos precisamente esclavos de nuestro éxito. Nunca hemos sido exitosos.

– Eso es relativo. Ases Falsos puede ser una banda muy exitosa desde varias perspectivas si miras tu generación
– Pero no tenemos ningún éxito de verdad, que esté en el canon…

– Muchos dicen que Congreso tampoco, y va a cumplir 50 años
– Temía que me dijeras esa palabra. Y sí, es verdad. Siento que tenemos mucho en común con Congreso.

– ¿Tambien durarás 50 años con Ases Falsos?
– No sé cuanto puede durar. Pero un dispositivo de seguridad es que hago canciones cada vez más altas. Tarde o temprano no las voy a poder cantar.

El cuarto disco de Ases Falsos es Mala fama. Hasta el momento de la entrevista, sólo se habían revelado tres de las trece canciones, que se mueven entre temas de amor, reflexiones que podrían interpretarse como críticas a los movimientos sociales o a ciertas personas… La estructura de siempre. Teclado, guitarra, bajo y batería, y varios invitados en saxo, violín, flauta y coros… Para Cristóbal Briceño, está terminado y listo. Y lo reafirma: “Estoy satisfecho”.

– Cuesta llegar  ahí. Cuando hacemos un disco siempre nos cuestionamos si está listo o no. Y Simón (Sánchez, bajista) cita a Charlie Zaa y dice: “Es un disco más, qué importa”. Y es verdad, no pasó nada, no se murió nadie y ahora hacemos otro . Pero este cumplió con el trabajo mágico de sublimar tu negatividad.

Para antes de fin de año Cristóbal lanzará un cuarto álbum, con su grupo Las Chaquetas Amarillas.