Mario Guerrero

Desde los mejores tiempos de Luis Jara como figura romántica que no estallaba en popularidad un baladista tan demandado por el gran público. A Mario Guerrero le bastaron sólo meses de exposición ante las cámaras para demostrar que su calidad vocal y magnetismo como figura pop podían superar el contexto de alta competitividad en que estaba inmerso en el concurso televisivo “Rojo, fama contrafama”. Aún después del período de mayor presencia de ese programa, Guerrero continuó con una sostenida carrera discográfica de la mano de la masividad.

Fechas

Graneros - 19 de noviembre de 1981

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Tras ese primer lugar alcanzado en «Rojo», Mario Guerrero obtendría una vida musical propia a través álbumes editados por Warner con éxito de ventas: Mario Guerrero (2003) y Te llevo en el alma (2005). Guerrero marcó su popularidad inicial con la balada «Me gustas».

El muchacho de Graneros viajaba diariamente a Santiago en los trenes de aproximación para estudiar psicología, pero además llevaba el secreto oculto de transformarse en cantante. Su padre, un profesor de música, estaba sorprendido por las habilidades de un pequeño de siete años que ya se lanzaba a practicar canciones. De hecho, la forma más directa que encontró Mario Guerrero de conseguir dinero para pagar los estudios era actuando en locales y pubs de manera itinerante. Incluso probó en selecciones para algunos programas de televisión, pero la lógica del inmediatismo decía que no había espacio para Mario Guerrero.

Luego, la primera generación de concursantes en TVN escogía a Leandro Martínez como uno de sus preferidos en “Rojo”. Guerrero era también un solista afín a la balada latina y estaba convencido en poder mostrar en ese set, por fin, sus capacidades. La meteórica carrera de Mario Guerrero llegó con el triunfo en la segunda generación del programa, en 2003. Ese mismo año editó su álbum homónimo, producido por Jaime Román y con canciones a la medida de un baladista “eternamente enamorado”. Fue una batería de hits que llevó a Mario Guerrero a poner más de 50 mil copias en el mercado: “No voy a morir de amor” y “Cuando se apaga la luz” (de Andrés de León), “Por amarte” (a dúo con Daniela Castillo) y “El fin del mundo” (con participación de María Jimena Pereyra).

En enero de 2004 un grave accidente puso a sus fanáticos en altera roja: Mario Guerrero había caído del escenario de la Quinta Vergara durante un masivo Festival de Música Romántica. Pero ni siquiera una caída de tales dimensiones iba a detenerlo. Poco después, actuaba en la primera de sus participaciones de la ópera rock Jesucristo Superestrella, junto a Monserrat Bustamante, iniciaba una gira por Australia y en 2005, después de la publicación de su segundo álbum de baladas, Te llevo en el alma.

Fue entonces que Guerrero hizo un breve paréntesis en su derrotero romántico latino para grabar un disco de canciones mexicanas con arreglos del orquestador chileno Toly Ramírez: Huellas de un ayer (2008). Su regreso a la balada pura se produjo poco después, con el disco Te amaré (2009). Allí el intérprete cantante adoptó además un perfil de artista romántico más adulto, vistiendo perfectos traje y corbata y ampliando el universo de seguidoras, las mismas adolescentes que lo conocieron en 2003, ahora con diez años más.

La muerte de un artífice

El 19 de junio se cumplen 50 años del fallecimiento del músico, como consecuencia de un accidente automovilístico en las afueras de Valparaíso. Desde 1959, el pianista Omar Nahuel encabezó a una generación de modernos jazzistas y dejó para la historia valiosos álbumes con su Nahuel Jazz Quartet en 1963 y 1965.

Adiós a un Chilenero

Los Chileneros, Mario Catalán, Los Chinganeros son algunos de los nombres de la cueca con los que compartió Carlos Pollito Navarro, acordeonista fundamental, que falleció ayer a los 89 años, según informa el sitio Cancionero Discográfico de Cuecas Chilenas. Esta es su historia.