Christian Gálvez es un nombre transversal en la historia del jazz chileno desde mediados de la década de 1990, cuando apareció como un diamante en bruto en el bajo eléctrico, con una mirada personal acerca de la música de fusión, la improvisación jazzística y el sonido. Más adelante sería clave en la transformación del instrumento, sus cualidades y sus funciones, como impulsor y exponente de la técnica denominada "chordmelody". Esto es la compaginación del rol armónico y melódico del instrumento, que él añadió al aspecto rítmico, y que había comenzado a explorar a fines de la década de los 2000 con diversos proyectos y formatos de sus bandas. Gálvez es uno de los nombres del jazz chileno más resonantes en el medio internacional, tocando mano a mano con figuras de la fusión, el jazz rock y el jazz moderno como Stanley Clarke, Billy Cohman, Ron Carter, Eddie Gomez o John Patitucci. Activo creador, compositor, líder, sideman, gestor cultural y educador, es, además, el fundador del primero de los sellos de jazz realmente independientes chilenos: Pez Records. En 2018 obtuvo el Premio a la Música Nacional Presidente de la República.
El mismo camino sin un destino definido que Nano Stern recorrió a mediados de la década de los 2000 siguió la compositora, autora y viajera Carmen Salvador, una de las figuras que en el cambio de década abordaron la raíz folclórica latinoamericana desde una mirada moderna de la música. Salvador es parte de una generación de cantautoras en esta variante, que tiene nombres como los de Pascuala Ilabaca (n. 1985), Natalia Contesse (n. 1978), Camila Moreno (n. 1985), Paz Quintana (n. 1983) y Javiera Barreau (n. 1985), entre otras.
El versátil saxofonista Raúl Gutiérrez es uno de músicos más prolíficos en el jazz chileno. Su historia, siempre escondida y lejana debido a su larga estadía fuera de nuestras fronteras, está asociada al latin jazz, la música afrocubana y la música tropical, además del liderazgo de una serie de big bands. Es el fundador y director de Irazú, proyecto que desde comienzos de la década de 1980 condujo en Alemania y que luego sustuvo en una larga permanencia entre Cuba y México desde la década de 2000. Bajo el cartel de Raúl Gutiérrez & his Cuban Big Band o bien como Raúl Gutiérrez y sus Estrellas Cubanas, el saxofonista, director y arreglador chileno abordó abundantes repertorios de música cubana, son, bolero, mambo, salsa neoyorquina y standards jazzísticos cubanizados en una serie imparable de álbumes publicados a partir de 2010.
Josefina Echenique fue la voz principal del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la U. de Chile como resultado del Taller de Música Latinoamericana que impulsó allí el compositor, guitarrista y académico Claudio Acevedo. El ensamble representó el punto de partida para una renovación más de la música docta en su cruce con la música de raíz folclórica, y fue también semillero de compositores que tomaron peso durante los años 2000 y caminos musicales independientes en los 2010: Marcelo Vergara, Diana Rojas, Sebastián Seves, Mario Hurtado y la propia Josefina Echenique, con un proyecto solista tras su regreso de París, en 2014.
Ícono ineludible del bajo eléctrico activo desde los tiempos de la vanguardia del rock fusión, Jorge Campos ha sido un aguerrido y erudito solista a la vez que un cultor de las músicas de protesta. En el punto de intersección que marcan el rock progresivo y la fusión latinoamericana, se ubica Campos, quien demostró su potencial como integrante de agrupaciones capitales en los años finales de la dictadura: Fulano (1984) y Congreso (1986). Luego, como nombre propio, fue una figura reconocible y protagónica de la "gran fusión".