Paz Quintana

Paz Quintana es el rostro y la voz de Tizana, la banda de fusión que ella formó a mediados de los 2000 en la Escuela Moderna de Música, junto a Natalia Contesse. Desde esa plataforma, la compositora y cantante desarrolló un amplio trabajo durante su primera etapa creativa en Chile, que entonces completó dos discos además de la activa participación en circuito en vivo vinculado a la fusión latina, el pop y la nueva cumbia. Tizana, sin embargo, recorrió un camino distinto al de su propuesta solista, en el que Paz Quintana ha marcado su posición como compositora, productora, cantautora y colaboradora de otros músicos del medio.

Sofía Carrasco

Activa cultora de la música latinoamericana, la música popular brasileña y la música infantil, Sofía Carrasco es una de las voces que retomaron la aproximación a las raíces continentales en una generación posterior a la que encabezan figuras como Francesca Ancarola o Elizabeth Morris. En 2010 ganó el tradicional concurso "Chile canta a Brasil", con la canción “O bêbado e a equilibrista” (de João Bosco), lo que la puso en relieve como cantante de MPB. Su primer disco, sin embargo, se circunscribe en el campo de la música infantil, con una serie de canciones educativas: Melodías contagiosas (2015), que editó en conjunto con Mauricio Peralta.

Daniela Aleuy

Daniela Aleuy fue, junto a María Ela, la última figura en la era del TV pop antes de la irrupción de los reality shows y concursos de talentos con sus figuras mediáticas en distintas estaciones, como Ximena Abarca, Mónica Rodríguez o María José Quintanilla. Aleuy y su compañera cantaron en el coro del programa "Pase lo que pase" y desde allí instalaron sus nombres como cantantes solistas. En 2001 llegó a representar a Chile en el Festival de Viña y terminó convertida en popular figura, aunque por corto tiempo.

Pedro Villagra

Pedro Villagra fue uno de los primeros músicos en incorporar el saxofón a los ambientes de la fusión y la música latinoamericana, lo que expandió un sonido y una narrativa que venía tomando forma desde los años de exilio de los músicos de la Nueva Canción Chilena. Integrante de agrupaciones fundamentales en esta línea, como Huara, Santiago del Nuevo Extremo e incluso Inti-Illimani tras su vuelta a Chile, el peso de Villagra lo sitúa entre los nombres fundamentales de una generación de jóvenes universitarios creadores de los años '70 y '80 que se consolidaron en los tiempos modernos. Tras esas dos primeras décadas, el saxofonista, guitarrista, compositor y más adelante también cantautor, se inició en una ruta muy personal en el desarrollo de la fusión latinoamericana, y de paso contribuyó a acercar el jazz al mundo del folclor.

Akinetón Retard

Desde la simbología de la estrella verde que acompañó la portada de discos como 21 canapés (2003), Akinetón Retard definió el sentido de una obra única que no iba a hacer las cosas fáciles para quien se sometiera a sus dosis sónicas, la mayoría de las veces "sobredosis" sónicas. Para cuando este proyecto de guitarras eléctricas y saxofones histéricos alcanzó su primera década de vida, Akinetón Retard era mucho más que el nombre de un medicamento antiparkinsoniano.  Akinetón Retard fue un concepto en sí mismo: el más intenso y eficaz proyecto de una comunidad de músicos experimentales que abrieron sus discursos creativos en la era posterior a Agrupación Ciudadanos.