Baterista de jazz contemporáneo que construyó una gran parte de su carrera como sideman y solista en Ciudad de México desde 1999, una vez que hizo sus primeras armas en los circuitos jazzísticos de Santiago y Concepción. Alejado de la escena nacional, Puentes se transformó en uno de los más activos bateristas en la capital mexicana, con una militancia abierta en proyectos que le permitió, como a muy pocos jazzistas chilenos, actuar en Europa y en las dos costas norteamericanas permanentemente.
Junto al reconocido grupo Mazapán, el ensamble convocado por el flautista Rodrigo García y el violinista Gonzalo Pinedo bajo el nombre de Zapallo, es una de las columnas más firmes y estables en la música infantil. Con una historia prolífica en cuanto a composición original, recopilación de material y grabación de discos desde los inicios de la década de 1980, sus canciones dibujaron la escenografía colorida y construyeron la imaginería para sucesivas generaciones de niños.
Desde que en los inicios de la década de 1980 los conjuntos Mazapán y Zapallo inauguraran una nueva escuela creativa en la música para las infancias —con composiciones originales que ampliaron el repertorio de canciones dirigidas a los niños, además de la utilización de un instrumental diverso— una serie de proyectos se alinearon con la propuesta que marcaría los siguientes años en este género . Fundado en 1990 por un grupo de profesoras de música de la Universidad de Chile, Acuarela completó de este modo esa tríada de conjuntos principales en una música que en Chile alcanzaría pleno desarrollo dos décadas después.
Cantante, guitarrista, compositor y productor son roles que han concentrado la atención de Javier Barría desde comienzos del siglo XXI, cuando se convirtió en uno de los primeros músicos chilenos que difundió su trabajo a través de soportes digitales. Inquieto y prolífico autor de discos que transitan por los amplios márgenes de la cantautoría y el pop, su huella puede encontrarse también en grabaciones de múltiples artistas chilenos y latinoamericanos.
Una micro-orquesta en la que confluyen desde polos tan alejados la música pop juvenil bailable y la improvisación liberada “inaudible” sólo puede llevar el nombre de MediaBanda. Un proyecto encabezado por la cofradía musical entre el multi-saxofonista Cristián Crisosto y la adelantada cantante Arlette Jequier, desde los tiempos de experimentación junto al grupo Fulano, y que a la larga abrió las puertas a toda una comunidad de músicos jóvenes desprejuiciados y con gran preparación. Es cierto que la MediaBanda pudo haber sido la extensión de Fulano, pero también es evidente que escribió su propia historia, en gran medida gracias al empuje de la troupe de nuevos solistas que le dieron vida.