Alisú

Gestora de proyectos, DJ y creadora musical, Jessica Campos de la Paz ha sido, bajo el seudónimo Alisú, nombre persistente en el panorama de la electrónica chilena. Nacida en Viña del Mar, iniciada en la música con el trío Manziping, la también diseñadora gráfica coordina hoy desde Valparaíso proyectos personales y colectivos, entre los que se incluyen sus propios discos y los de su sello, Modismo. Define su sonido como «el retrato de sonidos ambient orgánicos producidos con sintetizadores digitales y análogos, grabaciones de campo, grooves rítmicos adherentes y una voz procesada por efectos». Se ha presentado en festivales como Earthdance (2002 y 2004) y Mutek (2004 y 2006), además de la gira a México que emprendió en 2007 junto a Danieto y Mika Martini. Cofundadora, junto con Adine Frost y Paula Burgos, del colectivo Woman in Power (WIP).

Minerva Carrizo

Así como ocurrió con otros intérpretes del swing (Rodrigo González, Myriam O), sólo cuando Minerva Carrizo llegó a sus treintas se lanzó en la carrera solista como cantante, en un trabajo bilateral con el pianista Jaime Pinto que había comenzado diez años antes de editar su álbum debut. Pero aunque Carrizo se autodefinió como intérprete swing y no como cantante de jazz, también fue cierto que se apuntó un espacio como compositora de piezas que nutrieron su disco Brand new. Conversations with James (2006).

Kamken

Kamken fue uno de lo últimos grupos de rock progresivo en sumarse a la prolífica escena de la década de 1990, la que tuvo nombres como Ergo Sum (1994), Exsimio (1995) y SubTerra (1996). Iniciado en 1997, Kamken estableció su discurso narrativo en álbumes con inspiración directa en la música progresiva más clásica, aunque en una segunda etapa terminó acomodándose a los cambios del mercado musical del pop y el rock.

Nano Stern

Del grupo de cantautores que comenzó a destacar en Chile a partir del año 2000, Nano Stern ha sido una de los más poderosos y de más amplio alcance. Su estilo se distingue en parte por su asombroso oficio sobre la guitarra, así como su libertad vocacional para plantearse desde un inicio como un músico itinerante y de apuesta global. Aunque a los ojos masivos Stern constituye un firme músico solista, sus primeros trabajos estuvieron asociados a los grupos Matorral y Mecánica Popular, incluso como músico adolescente. Sin embargo, fue su posterior partida a Europa a los 19 años de edad la que fortaleció un camino trazado por él mismo. Desde entonces ha publicado sus discos con presencia incesante en festivales de jazz, folk y fusión en los puntos más inesperados del planeta y ha conseguido un estatus entre los cantores chilenos más importantes en el inicio del siglo.

Natalia Bernal

La cantante iquiqueña Natalia Bernal pertenece a una generación conocida como la “nueva ola del jazz vocal”, que surgió a mediados de la década de 2000. Pero mientras solistas pares como Natacha Montory, Paz Court, Nicole Bunout, Camila Meza o Javiera Abufhele, surgieron desde el cultivo del cancionero clásico del swing y se encaminaron después hacia otras rutas modernas de música pop, funk y rock, Natalia Bernal se involucró estrechamente con el jazz latino desde que llegó a Boston en 2003. En la escuela de Berklee estudió canto jazzístico y producción musical. Su mirada al elemento latino y latinoamericano se puede apreciar en álbumes suyos como Sueños y delirios (2014) y En diablada (2024).