Rap experimental o rap fusión son términos que los propios músicos de Cómo Asesinar a Felipes incorporaron a su imaginario inmediatamente después de su resonante debut discográfico a mediados de 2008. El álbum se llamó simplemente —aunque nada de simple como concepto estético— Cómo Asesinar a Felipes y ahí reunieron en una misma plataforma la rima y el desarrollo jazzístico, la tornamesa y el denominado piano trío. En 2020, el proyecto obtuvo el premio Pulsar en la categoría Música urbana por el sobresaliente álbum Naturaleza muerta (2019). Para entonces, el proyecto había experimentado una transformación sustantiva, alcanzando otros espacios musicales hacia las vanguardias contemporáneas.
Fue en 2004 cuando apareció el último disco antes de la despedida con que el trío Tobías Alcayota puso fin a casi diez años de exploración, pero ya en ese momento uno de sus integrantes tenía definido el nombre para seguir explorando por su cuenta. Solo o con otros grupos, Marcelo Peña Cortés (no confundir con el percusionista de fusión Marcelo Peña) ha funcionado desde entonces como Miopec, abierto tanto al sonido como a las posibilidades audiovisuales de la música.
Parte de una escena electrónica underground de exploraciones amplias, desde Valparaíso surge la figura de Gozne, el alias musical más reconocido de Eduardo Yáñez Torres, compositor, productor, artista audiovisual con un prolífico catálogo de trabajos que traza diagonales entre el tecno, la electrónica experimental y la música ambient. En su enofque propio, lo sonoro se compacta con la idea de lo visual, pero además se centra en el uso de herramientas de la era análoga, sintetizadores modulares, máquinas de ritmo y muestreo, aparatos de radio de onda corta y otros autofabricados, pedales de efectos, circuit bending y antiguos softwares, siempre en busca del acierto y el error deliberado. También utilizando el seudónimo de Zacarías Malden, Yáñez Torres ha publicado en distintos netlabels de Chile, Argentina, Alemania, Japón y Estados Unidos.
Talento de generación espontánea aunque también de un trabajo de formación intenso en la música popular, Jorge Vera fue uno de los últimos discípulos del maestro Pedro Mesías. Un pianista sobresaliente en todos los estilos y al mismo tiempo ingenioso arreglador, Vera deslumbró al círculo de directores e instrumentistas de orquestas populares desde la adolescencia y así llegó a ser uno de los músicos profesionales más jóvenes de su época. Su madurez musical llegó luego de una mudanza a Madrid, donde consolidó un prestigio y grabó sus primeros discos: Groovera (2010) y Luz (2016).
El paso como multi-instrumentista por agrupaciones de la música de fusión latinoamericana (Aranto, Bombyx Mori y Sur-Gente), además de colaboraciones múltiples con solistas, marcan el primer paso de Alejandro Soto. Sin embargo su carácter de moderno compositor para música popular definió mayormente su proyección en el tiempo, con presencia en la serie de piezas escogidas de los discos Música de este lado del sur en 2002 y 2004 (con “Tu vuelo inquieto” y “Entre dos caminos”). Eso hasta que una vez radicado en Alemania Soto inició en 2007 una ruta solista con su álbum de canciones de autor, Interiores, editado en 2008 y presentado en Chile en 2009.