Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.
Milton Russell ha sido uno de los contrabajistas de jazz más activos, dinámicos y solicitados de la escena desde fines de los años 2000, siguiendo una línea de músicos precoces y altamente propositivos iniciada por Pablo Menares, y extendida más tarde por Eduardo Peña. Russell cierra esta tríada de contrabajos que potenciaron el jazz moderno en Chile con diversas militancias y uso de un avanzado lenguaje.
Nacido en Nueva York, Nicolás Jaar es compositor, productor y escritor chileno; un músico que ha esculpido un sonido propio en el panorama de la electrónica internacional. Su prolífico trabajo personal se diversifica entre álbumes como Space is only noise (2011), Sirens (2016) o Archivos de Radio Piedras (2024), creaciones bajo diferentes seudónimos, como Against All Logic, y títulos con Darkside, banda que formó en Estados Unidos junto a los músicos Dave Harrington y Tlacael Esparza. En una posterior etapa, Jaar se ha dedicado a la docencia, impartiendo cursos y talleres sobre música, sonido y escucha en Dar Jacir y Alrowwad (Belén, Palestina) y en diferentes partes del mundo, con énfasis en Latinoamérica; además de una labor filantrópica a través de iniciativas como la beca Overtones y Ladridos. En el campo de la narrativa, en 2024 publicó el libro Isole.
Inicialmente como productor, luego como parte de sociedades (Redulce, The Plugin, DíaCero), y al fin como solista, Ignacio Redard ha sido un intérprete y conceptualizador de reciente pop electrónico chileno. En proyectos personales, y como compositor y colaborador de otros músicos, nacionales y extranjeros, ha demostrado dotes singulares de versatilidad y radar sonoro global.
Adscritos a esa costumbre rockera que consiste en adoptar el nombre de una banda como apellido ficticio de sus integrantes, es también Devil Presley un grupo apegado a una música tradicional, "el rock directo y simple de los clásicos", como afirman. Es sorprendente la cantidad de alineaciones que han tocado bajo este nombre desde el inicio de la banda en 1998, tanto como la lejanía de las ciudades a las que han llegado a presentar la música pesada, eléctrica, ruda y acelerada que cultivan. Música plasmada en canciones que pueden llevar "Belcebú" y "Piscoleros" como nombres. Canciones de tatuajes, cuero y calaveras, de alcohol y mujeres.