Contrabajista, compositora, improvisadora y experimentadora en varios frentes musicales, Amanda Irarrázabal ha sido un nombre de la música experimental, desde su formación como intérprete clásica, el jazz contemporáneo y la improvisación libre, hasta la autoría de canciones que plantean una discusión acerca de lo que convencionalmente se entiende por canción. Dicha propuesta quedó establecida en el tal vez más autoral de todos sus trabajos, un álbum grabado en México con el título de Caudal (2020). Antes de ello, desde luego, Amanda Irarrázabal dejó registrados una serie de discos colaborativos, sobre todo de improvisaciones con solistas en Europa, Sudamérica y mayormente Estados Unidos.
Claudia Elso integra una partida de solistas sureñas con voz propia que se hicieron escuchar a fines de los años 2000 en distintos frentes, desde Vasti Michel y Fabiola González, comprometidas con el folclor, hasta Rocío Peña y Daniela Henríquez, dentro del pop. Su trabajo autoral tomó cuerpo en 2013, cuando publicó el disco Concepción árbol de poder, representativo de la ciudad donde nació y se convirtió en músico.
El trabajo de esta cantautora ha mostrado un inusual equilibrio entre fuerza y fragilidad, entre pasión y melancolía. «No sé de dónde sale esta fuerza / la que acompaña siempre a mi voz / piensan que sale de mis pulmones / yo pienso que nace en mi convicción», dice uno de los versos incluidos en su primer disco, Malvarrosa (2013). Javiera Bobadilla prefiere presentarse como La Pájara, y ésa es sólo una de las peculiaridades de esta creadora, con estudios de música en Chile y España, y la disposición a hacer de sus canciones una plataforma de intensa expresión emocional. En 2014 ganó la Gaviota en la competencia folclórica de Festival de Viña del Mar con la canción "La retirada", y en paralelo obtuvo un segundo galardón a la mejor intérprete.
La pródiga generación de voces y compositoras femeninas del Biobío tiene en Claudia Melgarejo a una cantautora que recorre largos trayectos musicales, caminos que se inician en las raíces del canto campesino sureño y que desembocan en la música pop moderna. Ese tránsito queda expuesto en los cinco años que separan sus primeros discos autorales, Afín (2012) y Feroz (2017), donde ella pasó desde la influencia de la guitarra campesina al uso de la guitarra folk, aunque en ambos momentos utilizó afinaciones no regulares de la tradición.
Alumna de canto de la estrella Myriam Hernández, la solista melódica y pop Camila Arismendi Golborne —conocida además por ser la sobrina de Laurence Golborne, mediático ministro durante el gobierno de Sebastián Piñera— ganó popularidad a través de programas juveniles de televisión como "Calle 7", de TVN, y por sus acutaciones en programas de talentos como "Yo soy" y "Factor X" en 2011, donde personificó a La Incomparable Cecilia. Antes, incluso, había imitado a otra figura juvenil, María José Quintanilla. En 2012 inició una carrera solista en la música pop.