A los 23 años, Ismael Oddó Arrarás, vale decir Oddó a secas, ya había pasado por dos bandas (como bajista de Alamedas y de la banda de soporte de Francisca Valenzuela), y tiene un catálogo de canciones pop con una significativa difusión en radios y en vivo. Desde el año 2015 torció su sonido al reguetón, lanzando varias canciones de ese estilo.
Proyecto de rock folk progresivo formado en la ciudad de Quilpué y liderado por el guitarrista, bajista, cantante y compositor Carlos Cruz. Inspirado en épicas fantásticas, poéticas existencialistas, temáticas ecológicas y críticas sociales, su música ha transitado desde el rock de largo aliento a la canción acústica. La base del grupo la completa la tecladista Paula Demarco y en su primera década de vida, el grupo ha tenido distintas formaciones, desde dúo a quinteto, pasando por el cuarteto que grabó el disco Nuevo pulso (2010), que incluyó al baterista de Tryo, Félix Carbone. La pareja musical Cruz-Demarco es además pareja sentimental y su pequeño hijo Juan Salvador Cruz Demarco se integró al grupo como baterista a los cinco años en 2014, y quien aparecería en la música del disco Ciclos (2023).
La coquimbana Natalia Corvetto es parte de una extensa línea de cultoras de una música moderna, una generación de cantantes que tiene a la penquista Susana Lépez, la temuquense Giovanna Arce, la chillaneja Cecilia Gutiérrez o la capitalina Miloska Valero, entre otras damas. Su propuesta se fundamenta en los ritmos de la música popular latinoamericana, el bolero y la bossa nova como columnas centrales, y desde allí da muestras de transformaciones que la han conducido hacia el jazz, el pop, el soul y la fusión. Su primer disco es Vuelo (2017).
Fue como vocalista del grupo La Noche que Cecil Leonardo Leiva Reyes se convirtió en ídolo a escala nacional, pero su salida del grupo, en 2010, no le quitó las ganas de continuar como cantante. Con la popular banda de cumbia romántica, Leo Rey grabó tres álbumes de estudio, desde Amor entre sábanas (2005) a La noche buena (2009). Su trayecto solista acumula ya otros tres discos, sostenidos por decisión propia en un permanente trabajo de recitales por todo el país.
Capitalino por nacimiento pero chillanejo por adopción y espíritu, el guitarrista, cantante y compositor Alejandro Letelier ha establecido un sello musical en esa ciudad del sur como cultor del blues en sus formas acústica y eléctrica. Su trilogía de discos Jano Letelier & la Río Viejo (2009), Blues acústico (2010) y Sólo Dios sabe si vuelvo (2011) marca ese credo musical y lo ubican entre un cuerpo de bluseros locales, como el grupo El Cruce, en un formato más moderno; y el armonicista Gonzalo Araya y los guitarristas Johnny Blues y Tomás Gumucio, en una variante más tradicional.