Presentada en su momento como "la voz del soul" e inspirada por la estrella afroamericana Aretha Franklin, la cantante Estefanía D'Alençon apareció por primera vez frente al público a través de las pantallas de televisión en 2012, en el programa de Chilevisión "Talento chileno" (que consagró en 2010 a Camila Silva), donde dio muestras de su acercamiento al pop y el soul. En sucesivas intervenciones del certamen llegó a ser semifinalista, lo que proyectó una siguiente etapa de una carrera que ya estaba activa con su disco EP Bolero fugaz (2012). Luego de su paso por televisión, D'Alençon se inició como compositora y productora de un nuevo repertorio para la edición de su primer disco soul de larga duración, titulado De lo humano a lo divino (2015), donde ella recogió elementos del rock, el jazz y el blues, y que tuvo la canción "Vagando por ahí" como su primer single.
Canciones breves y directas, preferentemente acústicas y de tintes autobiográficos son las que ha dado a conocer EyMacarena, una cantautora que en sus discos ha contado con colaboraciones de músicos que han formado parte de bandas como Perrosky, Solar y Alamedas. Macarena Lavín es periodista y es desde ese oficio que se vinculó primero a la música. Fue mientras estudiaba un máster en la Universidad de Liverpool, en 2010, cuando comenzó a tocar en jornadas de micrófono abierto en esa ciudad. De regreso en Chile continuó componiendo, pero fue recién en 2014 cuando se decidió a grabar su primer EP: Corazón estúpido fue editado al año siguiente, en formato de cassette, con producción del británico Barry Sage y colaboraciones de Perrosky y Alejandro Gómez, ex vocalista de Solar y Alamedas. Con una banda que incluía a Tomás Vidal en teclados y Gustavo Arévalo en batería, hizo diversas presentaciones en vivo y participó de conciertos paralelos al festival En órbita. En 2018 publicó su segundo disco, Me voy a imaginar que lo estoy pasando bien, nuevamente bajo etiqueta Algo Records y esta vez con producción de otro Alejandro Gómez, el cantante y guitarrista del dúo Perrosky.
Solistas de las segunda y tercera generaciones de músicos que fueron formados inicialmente en la Conchalí Big Band integraron desde 2014 este proyecto orquestal comandado por el saxofonista tenor Andrés Pérez, que más adelante en la historia sería sustituido en la dirección por el tormbonista Alfredo Tauber. Conocido en sus primeros momentos como la "Conchalí histórica", la nueva big band tomó pronto el nombre de Mapocho Orquesta, inspirado en el barrio fronterizo del centro de Santiago donde instaló su cuartel general de ensayos. Pero de esa primera propuesta creativa, el conjunto dio un paso más allá al internarse en la música educacional, con la que generaron un proyecto social de impacto. Resultado de sus itinerancias, su relato y su propuesta de jazz para audiencias infantiles es el álbum El imaginario, ruidoso y resonante mundo de Fortunato y Mapocho Orquesta (2022).
Formado en la Conchalí Big Band durante la primera mitad de la década de 2010, Alfredo Tauber fue el último de tres trombonistas de jazz promovidos por esa orquesta en diversos momentos: Marcelo Maldonado, Jorge Prieto y Alfredo Tauber completan así una tríada de nombres de una época. Al mismo tiempo, por edad, fue uno de los primeros músicos de la denominada "generación pospandemia" en aparecer como líder de proyectos y discos. En una vida paralela, Tauber ha integrado de secciones de metales en proyectos de ska, soul y hip-hop, además de situarse como un investigador del trombón solista dentro del jazz, asunto que llevó al disco en 2019 con su estreno como nombre propio, con Hibernación.
Cantante, actriz y diseñadora, Analí Muñoz Dahm ha tenido presencia en la música popular desde mediados de la década de 2000, siempre como corista en conciertos de bandas como Mamma Soul y Fother Muckers y de solistas como Elizabeth Morris y Francisca Meza. Su principal militancia, sin embargo, la tuvo desde 2007 como integrante de La Pedroband, la orquesta del saxofonista Pedro Villagra, donde ella ha compartido micrófonos con otras voces: Daniela Conejero, Mariel Villagra o Celeste Shaw. En 2012 comenzó a trabajar con el baterista de jazz Carlos Cortés en la producción de un repertorio personal que combinaba la raíz latinoamericana con distintas vertientes del pop. Dos años más tarde se tradujo en su primer disco, cuyo single más difundido fue "La aldea".