36 ponchos negros. La canción perdida
Reseña:
Aunque existen ya varios libros sobre la historia y relevancia de Quilapayún, esta crónica aborda al grupo desde un episodio particular y, hasta ahora, poco documentado. Lo escribe un ex integrante del conjunto, aunque en un período breve (1972 a 1973), precisamente aquel en el que Quilapayún decidió expandirse, llegando a incorporar a 36 integrantes, talleres juveniles e, incluso, un elenco femenino (estos últimos, se dieron a conocer respectivamente como Lolopayún y Quilapayún-F). Según se ha destacado en notas de prensa, el libro combina lo biográfico y el análisis histórico: «En este recorrido, Julio Bravo reflexiona sobre el carácter formativo y político del proyecto Quilapayún: un espacio donde los jóvenes integrantes no solo aprendían un estilo musical y un repertorio, sino también una manera de posicionarse críticamente frente a la realidad chilena de ese momento.»