Alejandro Kemp, es decir Jano Soto, integró una de las mayores comunidades de música chilena de época. Fue parte de la escena del "nuevo rock chileno" en los años '90, impulsada por los sellos discográficos multinacionales presentes en Chile, y en su caso como una pieza en el frente musical de EMI, junto a bandas debutantes o emergentes como Lucybell, Los Tetas, Los Santos Dumont y Christianes, que en 1995 publicaron discos con esta etiqueta. Jano Soto tuvo una primera etapa activa de lleno en el pop marcada por el disco La luz del cuerpo y la dirección musical para una versión moderna de La pérgola de las flores, dirigida por Andrés Pérez. Luego salió de la música para regresar en distintos momentos como un cantautor maduro y nuevos discos, aunque también con prologados silencios.
Sebastián Tato Seves es un nombre que aparece en varias historias de la música chilena. En primer lugar, es sobrino José Seves, de Inti Illimani, y es parte de dos grupos que, desde los años '90, contribuyeron a cimentar una nueva escena de música latinoamericana: La Comarca y Cántaro. Justamente con ellos se fue a Francia a mediados de los años 2000, y allá fue parte del colectivo La Bizikleta. A su regreso estuvo en la Orquesta Popular -proyecto donde tocaban ritmos latinoamericanos con letras contingentes- y debutó como solista, con el disco Tormenta 'e cuecas el año 2012. El 2017 resumió parte de su historia en un segundo disco, donde mostró nuevamente su sólido oficio de compositor, y se paseó por los distintos estilos de su carrera. Desde la trova al folclor latinoamericano, acercándose incluso a la balada.
Compositor, cantante y productor, Wildo es una figura que ha cruzado varias décadas y conecta géneros y momentos diversos de la música chilena, desde la Nueva Ola hasta la balada de los años 90. Sus canciones han sido grabadas por artistas como José Alfredo Fuentes y Buddy Richard y por estrellas continentales como José José, fruto de un recorrido que también incluye alta exposición televisiva e incluso capítulos deportivos.
A los 23 años, y equipado apenas de una guitarra, Fernando Ubiergo protagonizó el más masivo fenómeno que ha generado un cantautor en Chile. A través de festivales televisivos, en plena dictadura, el joven se convirtió en un ídolo, abriendo un exitoso camino que lo llevó incluso a explorar una carrera internacional. Ubiergo es uno de los trovadores más importantes de nuestro país en el cruce del canto poético y la canción romántica, y varias de sus canciones son auténticos clásicos de la música popular chilena. Es imposible hablar de las décadas de los '70 y los '80 sin pasar por canciones suyas como "Un café para Platón", "El tiempo en las bastillas" o "Cuando agosto era 21", pero su carrera se mantiene activa hasta hoy, en la composición, publicación de discos y agenda en vivo. Situaciones cotidianas, versos de amor e historias sencillas son el sello de sus canciones, las cuales se entrelazan en una trayectoria que superó los 50 años de música. En 2024, tras públicar La vida es, el disco del regreso al canto, Ubiergo recibió el reconocimiento de Figura Fundamental de la Música Chilena, por la SCD.
Una canción de amor atípica para los estándares populares —adulta, de cuidados arreglos instrumentales, muchas veces dramática— es la forma por la que se ha encauzado la voz poderosa de Gloria Simonetti, incluso desde su temprana juventud. La cantante se convirtió en la intérprete femenina chilena más exitosa de la generación surgida después del Neofolklore, y desde sus inicios en los años sesenta ha persistido casi sin interrupciones en su aplicación a la música.