Recién luego del paso por dos exitosas sociedades (La Pozze Latina y DJ Raff y Solo di Medina), Víctor Flores se animó a imponerse como un músico solista. Su debut discográfico del año 2007, Hembras de marte, no ha implicado el fin de sus colaboraciones y encargos, si bien ha permitido considerarlo como un compositor e intérprete de sello perfectamente reconocible, vinculado a la guía melódica y el cuidado por los arreglos dentro de la corriente de pop de raíz negra que el sanantonino ha pulido hasta brillar.
La apertura de los shows de la francesa Olivia Ruiz en Santiago, Puerto Montt y Concepción en 2006 presentó en escenarios a María Perlita, el nombre con el que la cantautora Daniela Jordán ha elegido mostrar, en Chile y Europa, su música levantada sobre guitarra, piano y voz. La compositora define sus canciones como «bien rockeras» pero afirma su opción preferencial por lo austero, lo que ha quedado expuesto a través de discos como Panc (2007), realizado durante un tiempo de vida en París, y Moneditas (2014), ya de regreso en Santiago de Chile.
En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.
No sólo su nombre y presencia frente al micrófono del grupo experimental, rockero y subversivo Fulano marcó una línea de música en dictadura. También fue el enfoque vanguardista que Arlette Jequier le dio al canto popular el que instauró toda una escuela musical desde el underground. Ocurrió desde mediados de los ‘80, cuando el sexteto apareció por primera vez en universidades y subterráneos con esta joven cantante, y también en las décadas posteriores cuando dos generaciones de voces femeninas encontraron en Jequier un sello musical y una inspiración absoluta. Independizada después de 30 años, Jequier abrió otra rama del canto cuando inició su camino solista con una propuesta que ella definió como "la música de lo impermanente", representada en las canciones de su primer disco, Aire (2018).
Mariela González Ríos es una de las primeras figuras femeninas en la batería dentro del jazz chileno, a quien luego siguió la chillaneja Alejandra Farías. Venida desde Valdivia, donde comenzó a tocar ya a los 15 años con el profesor Alfredo Quezada, se inició en la pequeña escena musical de la ciudad hacia el año 2000. Fue vista por el saxofonista Guido Ruiz, para integrarse a sus primeros cuartetos tras su regreso a Chile. En 2005 se trasladó a Buenos Aires para estudiar con el insigne baterista argentino Oscar Giunta. Siempre desde el jazz y la improvisación como lenguaje madre, Mariela González Ríos se multiplicó en proyectos y estilos, por ejemplo con la agrupación del cantautor valdiviano Camilo Eque.