Como intérprete y a la vez autora, Florencia Gallardo di Girólamo se ha instalado en una escena de cultores de los cantos folclóricos latinoamericanos de mediados de los años '10, en una suerte de continuidad de las propuestas iniciadas dos décadas antes por voces mayores como las de Francesca Ancarola, Magdalena Matthey y Elizabeth Morris, las tres más visibles en la transición. Su álbum debut, Remover la tierra (2017), fue entonces un ejemplo de esa diversidad en el enfoque, con recopilaciones de temas tradicionales, interpretaciones de otros autores y una cantautoría propia que toma la raíz del folclor y la reorganiza con las herramientas de sus tiempos.
Involucrada por muchos años como baterista estable de bandas de rock (Fármacos, Picnic Kibun y, sobre todo, Miss Garrison, donde además fue cantante), Francisca Straube terminó con el tiempo por asentarse como solista, bajo el seudónimo de Rubio y a cargo de un sonido de mayor experimentación y búsqueda que el que había transitado hasta entonces. En Rubio, la músico santiaguina ha explorado sobre todo en máquinas, secuencias y su propia voz, articulando una propuesta amplia que también le otorga importancia a su envoltorio visual. Parte de su historia al respecto la ha desarrollado como inmigrante, en España y en México.
Claudia Reyes es Calú, cantante pop en cuya música se aprecian nítidos aires del soul, aunque también se filtran ritmos de hip-hop, que ella cultivaba en su adolescencia, e incluso de reguetón. Su primer disco es Calú (2017), con canciones canciones como "Loba", "Caminante" y "Calor", que representan los inicios de la veintena de edad. El registro quedó extraviado en la discografía de la cantante, que más adelante publicó los álbumes de temáticas feministas como Liberación (2018) y La emperatriz (2022), ya decisivamente instalada en una propuesta de música urbana, soul y rap, con invitadas como Almeyda de la Riddim. Con ese último trabajo, Calú llegó a estar moninada a los premios Pulsar en la categoría Música urbana, lo que desembocaría en una propuesta para una nueva etapa musical, ya más centrada en la lógica y la estética del género urbano de la época. El resultado fue el álbum Sie7e oros (2024), en el que Calú definió su posición en el denominado "neoperreo", siempre procesado bajo su perspectiva de cantante melódica.
Tal como una escena musical puede acoger como locales a extranjeros asentados en un determinado momento en el país (le sucedió en Chile a cantantes tan diferentes entre sí como José Bohr, Lucho Barrios y Gervasio, por ejemplo), existen aquellos músicos de proyección internacional cuyo vínculo con nuestro país es apenas la línea de inicio de su biografía, casi como una casualidad o un muy breve cruce de circunstancias. Es el caso de Alain Johannes, nacido en Santiago pero criado y educado entre Europa y Estados Unidos, y cuyo desarrollo como guitarrista, baterista, cantante y compositor—relevante incluso para los altos estándares del rock californiano— se dio muy lejos del circuito de espectáculos local. El músico se ha vuelto sin embargo en los últimos años un nombre cada vez más cercano a Chile, en parte por el cariño y admiración de la audiencia hacia su trayectoria, y en parte por su propio interés en mantener de algún modo ese vínculo biográfico. Además de sus álbumes solista, Johannes ha mantenido diversas bandas a lo largo de su vida (la más importante de ellas, Eleven) y ha colaborado como instrumentista y productor con nombres de prestigio mundial: Dave Grohl, Chris Cornell, Queens of the Stone Age, PJ Harvey y Arctic Monkeys, entre otros.
El canto del campo, la poesía popular, la guitarra traspuesta y el sonido de la armónica conviven en la historia José Pablo Catalán Guajardo, en una transferencia sanguínea que proviene de los linajes encabezados por sus abuelos, el arriero Sergio Catalán Martínez y el cantor a lo poeta José Miguel Guajardo Rozas. De ellos tomó las sabidurías de la vida centrina, a la vez que la décima. Con sus discos Canto campesino (2013) y Porque sé de dónde vengo (2017) ha sido parte del florecimiento de una escena de cultores de principios de siglo que han mantenido vivos los legados a través de grabaciones.