La falta de próceres en el videoclip de hoy

La falta de próceres en el videoclip de hoy
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En los comienzos de su historia, allá por los años '70, el videoclip fue un patrimonio de los músicos jóvenes. Naturalmente, las viejas generaciones no comprendían totalmente de qué se trataba este formato, cuál era su utilidad y cuánto valía la pena invertir tiempo, recursos y creatividad en hacer uno. Y en realidad, sobre todo en sus primeros años, la sola idea de hacer una película para una canción para muchos podría haber sonado razonablemente absurda. Muchos músicos, que ya eran maduros entonces, dejaron su huella en la música sin hacer nunca un videoclip.

A partir de los años 80 eso cambió. Primero en el mundo (con el célebre "Thriller" como hito), y luego en Chile. Todas bandas poperas de esos años se inclinaron ante este formato, en una tendencia que luego se extendió a otros géneros musicales, conforme crecían también los circuitos de exhibición. Hacia los años 90 en Chile, varios próceres de la música nacional incorporaron a sus planes promocionales al menos un videoclip por disco. Por eso, de ese tiempo hay videoclips de nombres como Congreso, Inti-Illimani o Los Jaivas, al mismo tiempo que Gondwana, Chancho en Piedra o Myriam Hernández.

Cuando avanzaron los 2000 y vino la conocida crisis discográfica, todo cambió de nuevo, pero al final el género del videoclip se vio enriquecido. La "democratización" de las tecnologías que significó el desarrollo digital, abarató enormemente la realización de un videoclip, al punto de que todos los músicos – con un básico manejo técnico y pocos recursos- puede hacer sus propios videoclips. Por eso, casi el 80 por ciento de los videoclips chilenos han sido realizados desde el año 2000 en adelante…

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La falta de próceres en el videoclip de hoy

En los comienzos de su historia, allá por los años '70, el videoclip fue un patrimonio de los músicos jóvenes. Naturalmente, las viejas generaciones no comprendían totalmente de qué se trataba este formato, cuál era su utilidad y cuánto valía la pena invertir tiempo, recursos y creatividad en hacer uno. Y en realidad, sobre todo en sus primeros años, la sola idea de hacer una película para una canción para muchos podría haber sonado razonablemente absurda. Muchos músicos, que ya eran maduros entonces, dejaron su huella en la música sin hacer nunca un videoclip.

A partir de los años 80 eso cambió. Primero en el mundo (con el célebre "Thriller" como hito), y luego en Chile. Todas bandas poperas de esos años se inclinaron ante este formato, en una tendencia que luego se extendió a otros géneros musicales, conforme crecían también los circuitos de exhibición. Hacia los años 90 en Chile, varios próceres de la música nacional incorporaron a sus planes promocionales al menos un videoclip por disco. Por eso, de ese tiempo hay videoclips de nombres como Congreso, Inti-Illimani o Los Jaivas, al mismo tiempo que Gondwana, Chancho en Piedra o Myriam Hernández.

Cuando avanzaron los 2000 y vino la conocida crisis discográfica, todo cambió de nuevo, pero al final el género del videoclip se vio enriquecido. La "democratización" de las tecnologías que significó el desarrollo digital, abarató enormemente la realización de un videoclip, al punto de que todos los músicos – con un básico manejo técnico y pocos recursos- puede hacer sus propios videoclips. Por eso, casi el 80 por ciento de los videoclips chilenos han sido realizados desde el año 2000 en adelante…

Los músicos chilenos consagrados,
a pesar de estar activos y vigentes, no parecen
interesados en llevar su música al videoclip.


En los comienzos de su historia, allá por los años '70, el videoclip fue un patrimonio de los músicos jóvenes.
Naturalmente, las viejas generaciones no comprendían totalmente de qué se trataba este formato, cuál era su utilidad y cuánto valía la pena invertir tiempo, recursos y creatividad en hacer uno. Y en realidad, sobre todo en sus primeros años, la sola idea de hacer una película para una canción para muchos podría haber sonado razonablemente absurda. Muchos músicos, que ya eran maduros entonces, dejaron su huella en la música sin hacer nunca un videoclip.

A partir de los años 80 eso cambió. Primero en el mundo (con el célebre "Thriller" como hito), y luego en Chile. Todas bandas poperas de esos años se inclinaron ante este formato, en una tendencia que luego se extendió a otros géneros musicales, conforme crecían también los circuitos de exhibición. Hacia los años 90 en Chile, varios próceres de la música nacional incorporaron a sus planes promocionales al menos un videoclip por disco. Por eso, de ese tiempo hay videoclips de nombres como Congreso, Inti-Illimani o Los Jaivas, al mismo tiempo que Gondwana, Chancho en Piedra o Myriam Hernández.

Cuando avanzaron  los 2000 y vino la conocida crisis discográfica, todo cambió de nuevo, pero al final el género del videoclip se vio enriquecido. La "democratización" de las tecnologías que significó el desarrollo digital, abarató enormemente la realización de un videoclip, al punto de que todos los músicos – con un básico manejo técnico y pocos recursos- puede hacer sus propios videoclips. Por eso, casi el 80 por ciento de los videoclips chilenos han sido realizados desde el año 2000 en adelante…

Paradójicamente, sin embargo, cuando de las viejas generaciones se trata, se ha vuelto a la misma situación del origen: Los músicos mayores – ya sea por recursos, por acceso a la información o por sus propio interés- parecen haber renunciado a la idea de los clips. Muy pocos son los que usan este formato. Este año 2010, Congreso, Inti-Illimani, Quilapayún, Eduardo Gatti  han lanzado discos o canciones, pero sin su correlato audiovisual… Una ausencia lamentable si se piensa en la condición testimonial del videoclip. Y un vacío que, tal vez, los realizadores jóvenes podrían ayudar a llenar.

Actualizado el 27 de octubre de 2010
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