Simón Willson

Relativa y primeramente desconocido en los circuitos del jazz chileno Simón Willson hizo sus armas iniciales en Nueva York como contrabajista de jazz contemporáneo, parte de la armada de chilenos que ocuparon espacios en las escenas independientes allí. Pero Willson tuvo roce, incluso, con figuras de alto rango en la ciudad, como el guitarrista Bill Frisell, el tenorista George Garzone y el trompetista Dave Douglas, de quien llegó a integrar su sexteto. Y en una temprana y paralela práctica de liderazgo, ha coliderado agrupaciones jazzísticas de enfoque contemporáneo como Great On Paper, Family Plan y Earprint, con la que en 2016 obtuvo una distinción especial como debutante en los premios que otorga la National Public Radio Jazz Critics Poll.

La Culebrera

La cumbia "La culebra" ha sido el motor principal de la orquesta La Culebrera, que expone un amplio y vibrante repertorio de cumbias colombianas en su colorida, dinámica y escénica propuesta de cantos y danzas, con lo que ellos denominan "el veneno tropicaliente" de esta música. Con un nítido espíritu de carnaval afrolatino, su música incluye otros ritmos del Caribe, no siempre asimilados entre el público del sur de América, como el bullerengue, el festejo y la samba. La prensa colombiana llegó a calificarlos entre las 20 mejores agrupaciones de cumbia del circuito. Su primer disco es Todos vamos a morir... (2014).

René 'Torito' Alfaro

Cantor y cultor de la cueca chilena pero también de los valses criollos y boleros que asociamos a la bohemia porteña, René Torito Alfaro Parra comenzó a asomarse temprano a ruedas de cantores de las que obtuvo valiosas lecciones presenciales, y que luego afirmó en agrupaciones importantes, como Los Chinganeros (desde 2008), Los Corrigüela (2011) y principalmente Los Trukeros, a la que se sumó en 2007 y con la que llegó a grabar tres discos y a presentarse en el Festival del Huaso de Olmué 2010. Conocer a cuequeros clásicos del circuito bravo y afirmar junto a músicos jóvenes —como Daniel Muñoz, Las Niñas y Pintocabezas, entre otros— su filosofía del canto urbano ha sido fundamental en su formación. Junto a Luis Baucha Araneda tocó varios años en vivo y grabó el álbum Yo nací pa' cantar cuecas (2014). Se ha presentado en numerosos festivales y escenarios acogedores con la cueca y el folclor urbano. Obtuvo el primer lugar y el premio del público del 2º Festival Jorge Farías (2018) y en 2020 mostró el ambicioso proyecto Santiago & Valparaíso, de entusiasta recepción entre entendidos.

Sarazul

Sarazul es el alterego musical de la rapera Francisca Guzmán, exponente del freestyle y también poeta urbana que ha atravesado espacios desde el hip-hop hacia el neosoul y aproximaciones al trap de su época. Sin una cultura hiphopera a la mano como otras exponentes de su tiempo, Sarazul desembocó espontáneamente en la improvisación rítmica y la escritura, que la llevó a publicar su primer disco en el contexto pandémico: Mercurio 52 (2020). Ella definía su estilo como neo hip-hop e incluso hip-hop "pachamámico", apuntando a otras fuentes que inspiraron sus rimas, no necesariamente de experiencias de vida metropolitana. Sarazul también ha realizado colaboraciones con Valentina Marinkovic, el dúo Reptila, el grupo de música étnica Kimche y el rapero Nfx, entre otros cruces.

Nico Rojo

Compositor pop, músico de rock, cantautor solista e investigador del rock latino con una prehistoria en el punk, Nicolás Rojo ha tenido una larga trayectoria musical como migrante, donde han transcurrido sus distintas etapas creativas. Hijo de Estación Central, Rojo recorrió Estados Unidos, Canadá, Cataluña, Cuba, Argentina, Brasil, Bolivia y México. En este último país, actuó en el proyecto J.A.C.U.Z.Z.I., pero antes de salir en ese recorrido, Rojo lideró la banda stoner punk Asfixia (2000-07). Como músico y productor ha participado en grabaciones de Angelo Pierattini, Claudius Rieth y Gastón Astorquiza, además de sesionar para Lucía del Carmen y Crettino. Como nombre propio, ha publicado los álbumes Movimiento americano (2018) y Nicolasa (2019), breve disco que incluyó voces femeninas como la de la cantante y rapera Vitami. Se presentó en el Teatro del Puente en medio de la revuelta social de octubre y contó con la producción de los músicos Felipe Cadenasso y Antonio del Favero.