Cantante romántica, de pop latino y con incursiones en la música urbana de fin de la década de 2010, María José Meza se inició a los 15 años como sesionista y corista de figuras como Luis Jara, Buddy Richard y Américo, además de acompañar a otros nombres de la canción latina como Diego Torres y la española Isabel Pantoja. En ese campo, también integró orquestas televisivas y actuó en el Festival de Viña del Mar durante seis temporadas. Como nombre propio desde 2017, y un cambio de marca musical al de Margus, Meza apareció enarbolando una defensa de género, desde la femeneidad, la fuerza y la resiliencia. en canciones como "Bancarrota", que escribió para el disco Mala hierba (2019). En tanto, su single "Muero de amor" llegó ese mismo año a formar parte de la banda sonora de la teleserie "La reina de Franklin".
Baterista y compositor, Pablo Sáez ha desarrollado su discurso musical desde el encuentro de tres mundos: las raíces del folclor latinoamericano, el jazz contemporáneo y la música de tradición escrita europea del siglo XX, dada su larga estada en Alemania, donde llegó para estudiar, tocar y hacer su vida. Seguidor de la estirpe de bateristas modernos que marcan Gabriel Parra y Sergio Tilo González, Sáez encontró en Europa una creatividad propia a través de una música donde la batería fue un centro silencioso dentro de sus conjuntos de fusión, siempre con elementos de varias nacionalidades y que él bautizó como Surensemble.
Inspirado en el concepto de deconstrucción del folclor desarrollado por Violeta Parra a través de su investigación de la guitarra criolla, el músico Felipe Moreno puso en marcha sus propósitos como compositor contemporáneo y guitarrista a través de un ensamble al que denominó, justamente, Anticueca. Alrededor suyo, su enfoque y su catálogo de obras ha funcionado con la geometría del trío de guitarra traspuesta, saxofón y batería desde 2015 en adelante, pero también ha alcanzado rangos sonoros mucho mayores sobre el final de la década.
Las músicas negras, desde el R&B y el funk clásicos al hip-hop, el neosoul y el acid jazz de los '90, aparecen en la propuesta de un dúo de mestizajes como Sundaya. Formado en Nueva York por cantante Karin Hofmann y el bajista Cristián Rozas, ex integrante de Dracma, ha sido un proyecto migrante y nómade por naturaleza. Inició un recorrido desde esa gran ciudad cosmopolita en 2013, obteniendo insumos de las culturas afroamericanas en barrios y distritos como Harlem, el Bronx y Brooklyn, y desembocó en Chile poco después. Sudaya tiene también influencia de la música de Los Tetas y de C-Funk, figura que tuvo cercanía con el dúo.
Dos marcadas etapas tuvo la cantante, compositora y experimentadora Valentina Mardones en el breve lapso que definió su inicio en la música. Primero como voz de conjuntos de rock experimental como Zeptelar y MediaBanda, y luego como la solista independiente que tomó el nombre de Hola Papá para elaborar sus trabajos alrededor de la electrónica experimental y la improvisación. Su primer álbum, el homónimo Hola Papá (2019), rompió cierta lógica al obtener el premio Pulsar en la categoría Música electrónica en 2020.