En 1986 y mientras era todavía un estudiante de secundaria, Daniel Guerrero conoció a Pablo Castro en el colegio San Agustín, de Ñuñoa. Juntos formaron el dúo La Sociedad, proyecto con el que lograron considerable éxito en Chile y en algunos otros países, gracias a una renovada fórmula de pop romántico. Ha sido ése el molde que más le ha servido a Guerrero en su carrera solista, a partir de la disolución del dúo, en el año 2001. Tres discos produjo en ese tiempo solista, cuando además convirtió en un reputado productor y compositor.
Una importante estada en México, como parte de la oelada de chilenos activos desde la década de 2000 que se establecieron en esa industria, definieron el rumbo de un músico como Andrés Landon, formado como versátil bajista eléctrico y con una raíz en el jazz. En el DF, Landon se proyectó como músico de acompañamiento de una serie de figuras del pop latino, como Natalia Lafourcade, pero también como productor de discos y como artista de una música mestiza que lo llevó a producir, editar y publicar sus trabajos desde México: Pequeños defectos (2012) e Indias (2016).
Autor del himno generacional “Los momentos”, Eduardo Gatti ha representado, en diferentes momentos de su extensa carrera, el virtuosismo sobre la guitarra eléctrica, el rostro del primer hippismo chileno, la voz del Canto Nuevo y la solidez de la trova adulta. Sin embargo, su trabajo constante debe más bien instalarse dentro de una corriente de cantautoría sin más clasificaciones que su identidad personal. En ese género es uno de los nombres mayores en la historia musical chilena, con una lista bastante larga de canciones acuñadas en el gusto popular. En 2020, Eduardo Gatti recibió la distinción de Figura Fundamental de la Música Chilena, el mismo año en que la propia "Los momentos" cumplió medio siglo.
A sus 19 años, Pablo Herrera abrió con su primer disco la historia de uno de los solistas chilenos exitosos de la música local. Rubricado primero como trovador o cantautor, se movió en escenarios alternativos hasta comienzos de los años noventa, cuando por propia opción decidió acercarse a la balada y desvió su rumbo hacia nuevas audiencias y alcances. "Alto al fuego", "Entre dos paredes", "Tú eres mía" y "Amor, amor", son algunas de sus canciones ancladas en la memoria colectiva local de las últimas décadas.
Luego de las muchas sociedades musicales que ocuparon al músico Miguel Conejeros desde los años ochenta, Fiat600 ha resultado ser su proyecto más duradero y de amplio alcance. La autogestión de esta persistente propuesta electrónica es la marca musical más profunda de un músico vinculado en su temprana juventud al punk-rock local, y que también mantuvo en paralelo al dúo Bipolar, pero que hoy se asienta cómodamente a solas entre máquinas.