Inquieto músico, muli-instrumentista, investigador, gestor de conjuntos y académico a temprana edad, la descripción que siempre termina por imponerse en la historia personal de Ignacio Hernández es la de acordeonista chileno. Con su disco A contramano, que editó en 2009 como un recorrido sobre estilos melódicos y profundización de su instrumento marcó el inicio de una etapa creativa, pero ya desde muchos años antes sorprendió como joven solista vinculado primeramente a la cueca urbana y asociado a los conjuntos Los Santiaguinos y Las Capitalinas.
El músico que más tiempo ha permanecido en Lucybell vivió junto a esa banda cambios, quiebres, viajes y una activa discografía antes de animarse a compartir su trabajo solista, la que hasta hoy mantiene en paralelo a su trabajo junto al grupo. El disco Gémini mostró en el año 2009 una veta de cantautoría asociable a un rock romántico y de base electrónica, que el propio Valenzuela definió como fruto de una «reinvención que está en la sonoridad que traté de darle al disco, trabajando con secuencias, teclados, guitarras. Es como la banda de un solo músico».
Koala. El nombre de un animal tierno bautiza a un rimador feroz. Por eso el apellido: Contreras. Antes de asumirse como marsupial disidente, Enzo Miranda fue Niño Trastorno, Señor Miranda y Simón Temato. «Me acomoda la idea de rapear desde un personaje. A veces puedo decir cosas mías en tercera persona, sin ser tan explícito. La magia que tiene el rap es que te permite ir narrando tu propia vivencia, sea cual sea, buscando palabras que no tienen por qué ser las convencionales. Lo entendí desde un principio como un ejercicio vinculado a la poesía o, más bien, a la antipoesía». Su principal cauce en tal misión ha sido, desde 2007, la elogiada banda Cómo Asesinar a Felipes, pero este santiaguino de formación musical autodidacta tenía ya un rumbo dirigido desde la adolescencia en FDA. Aunque más bien como una excepción en ese trabajo colectivo, dejó una prueba de su capacidad solista en el disco Los animales deben estar locos (2009).
Aunque dio sus primeros pasos en el contexto del Canto Nuevo en los años '80, la música de Felo trasciende por mucho esa etiqueta. El uso de códigos de humor en sus canciones, en la misma línea que el uruguayo Leo Maslíah, lo convirtió desde entonces en un músico diferente y avanzados los 90 y sobre todo a comienzos de la década de los 2000, su trabajo saltó a los medios masivos. Fuiel a su estilo, tuvo un exitoso paso por el Festival de Viña del Mar en el 2005. Actualmente se mantiene activo, con presentaciones regulares a lo largo de todo Chile en pequeños escenarios, que es el formato - como ha reconocido - que más cómodo le resulta.
La cantante y autora chileno-brasileña Lua de Morais llegó al país con 19 años en 1999, pero su figura y voz se hicieron conocidas como concursante de “Rojo internacional” en 2005, la primera competencia de “Rojo, fama contrafama” que incluyó a solistas extranjeros (el cubano Sandier Ante, la venezolana Simoney Romero o el ganador de esa versión Orlando Oliva). Lua de Morais no obtuvo mayor figuración en ese apartado aunque así pudo comenzar una carrera en TV y luego publicar en Chile discos en los que reduciría finalmente su nombre artístico al de Lua.