La primera Yein Fonda Plaza Ñuñoa La primera Yein Fonda

A fines de los años '60, la Plaza Ñuñoa adquirió la fama bohemia y cultural que hoy la distingue. En el estallido social de octubre de 2019, fue uno de los más masivos y constantes lugares de manifestaciones. En su perímetro se encuentran La Batuta, el Teatro de la Universidad Católica y decenas de boliches, bares y restaurantes. En 1996, al lado lado sur de la avenida Irarrázaval, tuvo lugar una fonda, La Yein Fonda. La primera organizada por un grupo de rock.

Álvaro Henríquez conoció en profundidad la cueca cuando fue parte del elenco musical de La Negra Ester. En los ensayos y en algunas giras de la obra -dirigida por Andrés Pérez y estrenada en 1988- participaba el mismísimo Roberto Parra, autor y protagonista de la historia del célebre montaje teatral. Hermano menor de Violeta, Roberto tenía entonces cerca de 70 años, y tomó al joven Álvaro, de apenas 19, como un aprendiz y un compinche.

“Conocerlo, estar con él, ser su amigo fue el más grande golpe de suerte de mi vida. Cantaba de una manera completamente excepcional, como nunca hubo ni habrá en el planeta,  y tenía todo lo que yo admiraba en los grandes: la simplicidad y la urgencia, era un tipo alegre  y subidor, bueno para la talla, pero sus canciones eran cantos de dolor y desgarro”, dice el líder de Los Tres en la polémica biografía La última canción (2002).

El mundo musical de Roberto Parra, de cueca, foxtrot y poesía popular, se infiltró entonces en el rock de Los Tres, pero en septiembre de 1995 apareció con nombre propio en el concierto “unplugged” que la banda grabó en Miami, para la cadena MTV. “Canciones de uno de nuestros grandes mentores” fue la presentación del cantante antes de tocar dos cuecas y un foxtrot del repertorio del cantor, fallecido pocos meses antes, el 21 de abril de 1995.

Foto izquierda: Sesión unplugged septiembre de 1995 Sony Music | Foto a la derecha: Roberto Parra por Luis Poirot

La popularidad que alcanzó ese disco –en rigor el cuarto de Los Tres– fue el factor determinante para que el grupo concibiera una fonda al año siguiente.  El propio Henríquez lo contó en el libro Los Tres. Historia en imágenes (2011), de Títae Lindl, revelando que esa también fue una idea de Roberto Parra. “Él siempre me decía e insistía en hacer una: ‘Alvarito, tenemos que hacer una ramada en cualquier lonjita de terreno que nos den y nos vamos mitimota’”.

Los Tres contaban entonces con el apoyo de un sello multinacional  y su manager era Carmen Romero. Con ese soporte ejecutivo y la atenta mirada del grupo produjeron la instalación de una carpa en Plaza Ñuñoa para convocar a la inédita fonda, liderada por una banda de rock, y con un nombre bastante poco folclórico: La Yein Fonda. La imagen de la actriz norteamericana era, de hecho, la imagen central del afiche de convocatoria.

Cueca, cumbia y rock and roll
La cueca urbana tiene una historia profunda en la música chilena. Así lo resume musicólogo Rodrigo Torres en 2003: “En la transición desde el último cuarto del siglo XIX al siglo XX, en el seno de los suburbios de las grandes ciudades del país, principalmente Santiago y Valparaíso, se cultivó una cueca vital e intensamente arraigada al estilo de la vida popular. Ahí, fiesta y cueca fueron experiencias comunitarias”.

Esa cueca urbana –también llamada “brava” o “chilenera”, entre otros apelativos- se desarrolló en mercados, cárceles y locales nocturnos, y aunque tuvo algunas pocas grabaciones en discos en los años '50 y '60, en general vivió una historia marginal y escondida. En los años '90, académicos y músicos comenzaron a rescatarla. El trabaj de Los Tres al respecto fue parte de ese fenómeno, pero con un especial componente masivo. Ellos multiplicaron la difusión de esa cueca. Para eso, la Yein Fonda fue un escenario casi fundacional.

Fotos del librillo disco La Yein Fonda Sony Music - 1996

Inaugurada en 17 de septiembre de 1996, La Yein Fonda tenía planificado realizar tres jornadas, pero debió extenderse a cinco ante la demanda de público. Los Tres eran los músicos protagonistas, aunque el cartel incluyó a un elenco de excepción, parte de la historia de la cueca urbana: Pepe Fuentes en la guitarra, pandero y batería. Lalo Parra en la guitarra y canto, Rafael Rabanito Berríos en el acordeón, Iván Cazabón en el contrabajo y Pollito González en el piano. También participó Ángel Parra padre y un día, incluso, pasaron Los Jaivas por el escenario.

“Era muy sorprendente ver a gente con atuendos de huaso bailando sin parar todas las cuecas que tocamos esa noche, que fueron muchísimas. Nosotros esperábamos que fueran nuestros fans y amigos, pero no nos imaginamos que llegaría gente de Rancagua, Talca, Chillán, Curicó, huasos auténticos…”, describió Henríquez en el citado libro de 2011.

Las cinco largas jornadas fueron resumidas en un disco que se editó poco después. La fonda se repitió en 1997, con el nombre de Piter Fonda, y en 1998, como Henry Fonda. Luego retomó su nombre original y más popular de La Yein Fonda, con la que completa casi 25 versiones. Se han realizado ediciones en la Quinta Normal, la Ciudad Empresarial, el Cerro Santa Lucía e incluso en el Parque O'Higgins, donde fue investida como Fonda oficial en 2013.  Hay muchos otros lugares, también fuera de Santiago.

En 2020, acorde con la emergencia sanitaria, la fonda tendrá una versión virtual y, como reza su slogan, sigue ofreciendo lo mismo: Cueca, cumbia y rock and roll. En 1996 esa oferta en una fonda era extraña y arriesgada, pero hoy es una extendida combinación para celebrar el Dieciocho. La Yein Fonda, en Plaza Ñuñoa, lo hizo por primera vez.

Jorge Leiva

 


 

Plaza Ñuñoa

Foto principal: Los Tres. Historia en Imágenes, de 'Títae' Lindl  de 2011 / Caratúla disco La Yein Fonda (1996 - Sony Music)