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Pancho Valdivia Taucán

El de Pancho Valdivia Taucán es uno de los nombres de la diáspora de chilenos que han ejercido en otros países su trabajo en la fusión y las raíces latinoamericanas. Desde sus inicios en Chile ha tocado y grabado discos como solista y con diversos grupos en Ecuador, Francia, Suiza y Argentina, donde en los años '80 además trabajó con César Isella y con Ariel Ramírez en presentaciones de la Misa criolla, original de ese autor argentino.

Alisú

Luego de formar parte del grupo viñamarino Manziping desde 1998, Jessica Campos de la Paz inició como Alisú su trabajo personal en la música electrónica, en asociación con el músico y productor Danieto o en solitario. Diseñadora gráfica y música, grabó con el sello Impar el disco Fotogramas (2007), también es parte del compilado Memorias de un calabozo (2006) editado por el sello Pueblo Nuevo y se ha presentado en festivales como Earthdance (2002 y 2004) y Mutek (2004 y 2006), además de la gira a México que emprendió en 2007 junto a Danieto y Mika Martini.

Griz

El método de muchos grupos que incrementaron el rock independiente chileno en los años 90 fue tocar fuerte y rápido: era punk rock. La generación siguiente introdujo cambios: tocar fuerte, pero variar las revoluciones, cantar de otro modo o no cantar en absoluto. Griz es el grupo más drástico de esa partida. Si es por cuestiones musicales, este trío toca rock instrumental al punto de que todo atisbo de palabra está desterrado de canciones, títulos, nombres de discos y discurso en general. Y si es por asuntos extramusicales, es un grupo al margen no sólo de la gran industria, sino también de auspicios estatales. Griz graba sus discos, produce sus conciertos y hace todo por sí mismo.

La Isla de la Fantasía

Más que un grupo musical, La Isla de la Fantasía es el principal e histórico conjunto de cantores e instrumentistas dedicados a la cueca y la música popular en Valparaíso, y representa tanto una sede natural de unos precursores de la canción porteña como un punto de encuentro activo entre esos hombres y mujeres experimentados y las nuevas generaciones interesadas en esa tradición.

Palmenia Pizarro

La mujer que con mayor sentimiento ha cantado el vals peruano y el bolero en Chile es Palmenia Pizarro. Iniciada a comienzos de los años ‘60, ha desarrollado su carrera en Chile y luego en México, donde vivió y cantó durante más de veinte años entre 1973 y 1997. Revalorada por una nueva generación desde los años '90 en adelante tal como Cecilia, Palmenia Pizarro reanudó su trabajo en su país y hoy, después de cinco décadas de historia, es una de las figuras centrales de la canción más popular chilena, con éxitos como los valses y boleros "Cariño malo", "Ódiame", "Ajeno" y "Amarraditos".

Pink Milk

Un proyecto que se ubica en las fronteras del teatro y la música es Pink Milk, elenco formado por tres jóvenes actrices que se propusieron recrear en escena canciones de los años '40 y '50 conocidas por el cine y en la interpretación de grupos femeninos como The Andrews Sisters, o por divas como Marilyn Monroe o la española Lilian de Celis. Una cuidada caracterización, un riguroso trabajo vocal y un amplio repertorio de canciones de entreguerra y posguerra las llevaron a grabar en 2015 su primer disco y a participar en una serie de montajes y conciertos teatrales.

Mauricio Redolés

Un poeta-músico o un músico-poeta es Mauricio Redolés dentro del arte contemporáneo chileno, dependiendo de a quién se le pregunte o qué formato se privilegie en el análisis. Hay libros y discos en el trayecto profesional de este hombre que ha pasado gran parte de su vida en la misma casa del capitalino barrio Yungay, aunque también canciones que se cruzan con poemas (y al revés) y que quizás sea mejor no clasificar del todo. El propio Redolés se ha definido, sencillamente, como «un poeta que tiene una gran admiración por el rock», y desde esa cruza ha inscrito observaciones inolvidables y agudas sobre la cultura popular chilena.

Osvaldo ‘Chalupa’ Martínez

Osvaldo Martínez, conocido en los círculos musicales del sur como Chalupa, es uno de los representantes más históricos del jazz sureño. Por cinco décadas se mantuvo activo como baterista en la ciudad de Valdivia, donde fue testigo del transcurso del tiempo, las evoluciones e involuciones de la música lejos de la capital, y del terremoto y el maremoto que destruyó su ciudad natal en 1960. Pero además fue un ferviente animador de esa escena jazzística, y reconocido allí como referente. Víctima de un accidente cerebrovascular falleció el 9 de agosto de 2011, el mismo día en que había nacido, en 1940.