Unidos inicialmente por la afición común a la canción de molde beatle, Los Bunkers han ido mostrando con el tiempo otras aristas, como su interés por ciertos baladistas latinoamericanos y, sobre todo, la composicion chilena de raíz folclórica (en específico, aquella trabajada durante la década de los '60 por el movimiento de
la Nueva Canción Chilena). Entre esos referentes creativos y el filtro de versos de valiosa revelación emocional se debate su música; un rock de innegable atadura al pasado pero desarrollado con rigor y frescura, además de una agilidad excepcional que les ha permitido mantener un ritmo constante de ediciones.
Desde mediados de esta década, son el grupo chileno de rock con mayor actividad en México, en cuya capital la banda se instaló formalmente a mediados del año 2008, acelerando así un ritmo promocional que ya cosecha vistosos frutos.
Rock junto al Bío-BíoEs otro de los grupos destacados surgidos en Concepción. Para cuando se asentaron en su formación definitiva, todos sus integrantes acumulaban experiencia en otras bandas, proyectos informales desarrollados durante la adolescencia, de entre los cuales destacó la alianza de Mauricio Durán y Mauricio Basualto en Los Biotles y, luego, Grass (tambien con Pedro Araneda, futuro
Pettinellis). Durante los años '80, el baterista había formado parte de la recordada (y muy
new-wave) banda Los Cuatro Amigos del Doctor (en la que tambien militó Mauricio Melo, de los
Santos Dumont). Pero, como nunca en esos proyectos, la fundación de Los Bunkers tuvo una intención profesional. Sus referencias estéticas eran, entonces, las de bandas históricas.
Para su debut en vivo (julio de 1999, en
la Universidad Federico Santa María), se vistieron como los Beatles; rompieron un bajo, como The Who, y cerraron con un cover de los Kinks. Junto al Bio Bío, eran tiempos de auge punk, con
Machuca y Pegotes elevando la distorsión de locales como Cariño Malo y Medio Toro. Pero Los Bunkers tenían en mente algo incluso más radical: "Por un lado, queríamos hacer algo distinto. Pero, por otro, sentíamos que estábamos agarrando la parte más agresiva del
mod", explicarían luego.
Tan en serio hablaban, que en menos de un año sus integrantes ya se habían mudado a Santiago, organizado una serie de presentaciones, y autoeditado un minidisco con seis temas (
Jamás). Para julio del 2000, la banda ya tenía organizado lo necesario para grabar un álbum, prueba de lo bien aceitada que siempre ha estado su mecánica de composición, basada casi siempre en las ideas de los hermanos Francisco y Mauricio Durán, dos jóvenes de influencia amplias, que pueden nombrar a The Jam, Otis Redding y Salvatore Adamo entre sus preferencias. Primero la grabación y luego el sello: los Bunkers autogestionaron su disco, comprometieron a Mauricio Melo (los
Santos Dumont) como productor, ubicaron en radios el tema "El detenido" (inspirado en Viviana Díaz, presidenta de
la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos) y recién entonces comenzaron a considerar ofertas de disqueras. Su fichaje con la etiqueta Big Sur les permitió remezclar y sacar a tiendas ese debut oficial:
Los Bunkers (2001).
Por su condición de conciudadanos y gustos musicales en común, fue natural que la banda se asociara en diferentes oportunidades a
Álvaro Henríquez. La más importante fue cuando éste se encargó de producir el segundo álbum del grupo, grabado cuando Los Bunkers ya habían pasado a ser un nombre prioritario de la multinacional Sony Music. Fue también el ex
Los Tres quien los invitó a participar en sucesivas apariciones de
La Yein Fonda y, luego, de un disco tributo a
Violeta Parra,
Después de vivir un siglo (al cual la banda aportó una version de "Gracias a la vida", nada menos). Fue necesario, sin embargo, explicar que la cercanía nunca fue absoluta. "Al principio, el hecho de ser de Concepción nos jugaba más en contra que a favor, porque no éramos Los Bunkers sino que
los herederos de Los Tres. Nunca nosotros", recordarían tiempo después en una entrevista a la revista
Play.
Los Bunkers apuntaron a un trabajo de difusión amplia, que fueron presentando a través de conciertos por todo el país y singles enérgicos y radiables. Pese a ello, sus canciones pocas veces se han distraído en versos livianos. El título más difundido de
Canción de lejos (2002) fue "Miño", un homenaje al militante del PC que en noviembre del 2001 se inmoló frente a
La Moneda a modo de protesta por las víctimas de la asbestosis que rodeaban las fábricas de la industria Pizarreño. "
Tu propia tristeza se incendió", cantaban ahí. "Como que le tenemos pánico a escribir malas letras", explicaban.
Su presencia en conciertos colectivos se hizo frecuente, e incluyó su participación en el festival de homenaje a Salvador Allende, en el Estadio Nacional (durante el cual tocaron un par de temas junto a
Claudio Parra, de
Los Jaivas), en septiembre del 2003; y luego en la presentación conjunta de
Quilapayún e
Inti-Illimani, en agosto del 2004 (estadio Víctor Jara). Al grupo le acomoda ser parte de proyectos que excedan el círculo puramente rockero. Dentro de tal filosofía debe también inscribirse su participación en tres bandas sonoras de películas de revisión social: los documentales
Estadio Nacional y
Actores secundarios, y la exitosa
Machuca (a la cual aportaron un tema instrumental hasta entonces inédito, "Carrerón").
Investigación en la raíz folclóricaSu interés por
la Nueva Canción Chilena se plasmó de modo innegable en
La culpa, el disco que la banda publicó en el 2003 y que fue de inmediato alabado en suficientes comentarios periodísticos. Eran canciones de crudeza rockera, pero moderadas por timbres de, por ejemplo, quenas y charangos. Los versos estaban a la altura del inquietante título, y se debatían entre el resentimiento amoroso de "No me hables de sufrir" y la queja amarga de "El festín de los demás" (suerte de actualización para "El baile de los que sobran", de
Los Prisioneros). A través de un disco profundo, Los Bunkers habían añadido otro eslabón a la cadena de tristeza que afirma nuestra música popular.
Su admiración por
Violeta Parra es cosa sabida, pero el grupo la reafirmó en ese disco con una nueva versión para "La exiliada del sur” y, en mayo del 2004, con una serie de conciertos con versiones propias para sus canciones. Poco antes se habían presentado por primera vez en el Festival del Huaso de Olmué (lo repitieron en el verano del 2006), y ya no hay dudas sobre el vínculo profundo que el grupo pretende forjar con la tradición. En esa misma línea puede considerarse su colaboración con el debut solista de
Álvaro Henríquez, otro rockero penquista interesado en las raíces sonoras locales, y a quien apoyaron en las sesiones de grabación del disco
Álvaro Henríquez, y luego en la presentación del mismo, en diciembre del año 2004.
Crudo y eléctrico fue el sonido de
Vida de perros, el álbum que Los Bunkers publicaron a fines del 2005, y que impuso rápidamente en radios los singles "Ven aquí" y "Llueve sobre la ciudad". Acaso lo más sorprendente del disco fue el tenor de sus letras, por primera vez tan reveladoras de las emociones íntimas de los hermanos Durán. Según ellos, se trataba de canciones "de la etapa más mala del amor", y no había contraargumento posible luego de que uno escuchaba canciones como "Llueve sobre la ciudad" o "Vida de perros".
En MéxicoVida de perros fue el primer disco internacional del grupo, con edición en Estados Unidos, Argentina, Uruguay y México gracias a convenios con las etiquetas Nacional y EMI-México. A la capital de este último país viajaron en mayo del 2006 para participar del festival Vive Latino y realizar su primera ronda de promoción extranjera. La invitación a ese festival se repitió al año siguiente pero entonces ya no tuvo sentido volverse de inmediato a Santiago: como ninguna otra banda rock activa en Chile, Los Bunkers podían sostener sin problemas largas giras por el mercado más competitivo de la música hispana.
El impulso se profundizó a mediados del 2008, cuando la banda se instaló de modo más definitivo en Ciudad de México, justo a tiempo para promocionar su nuevo álbum,
Barrio estación. Opacado por problemas legales que les impidieron distribuir el disco en la principal red de disquerías chilenas (Feria del Disco) y una posterior disputa con su manager (Andrés Varnava), el grupo logró de todos modos dar a conocer el trabajo más ambicioso en arreglos hasta la fecha. Su foco principal de promoción para este trabajo ha sido México, y allá fraguaron, a mediados de 2009 una alianza clave, cuando se oficializó su trabajo local con el manager de un grupo tan importante como grupo Café Tacuba, logro inédito para una banda local.
—
Marisol García.
Foto: Sony Music.