La música de Lulú Jam puede apreciarse sólo en parte a través de sus discos. Su esencia audiovisual carga a sus shows, coreografías, vestuario y videos con parte importante de sus señas de identidad. Su pop cosmopolita, levantado básicamente sobre secuencias electrónicas y armonías vocales, confunde citas y épocas en un pulso vivísimo concebido para la pista de baile, aunque no exento de emoción íntima. En la discoteca, las canciones de Lulú Jam serán excusa hedonista; pero también en el dormitorio habrá señas privadas que acompañen la disyuntiva emocional juvenil. Pese a su vocación masiva, el trío se ha mantenido como una oferta selecta de un autodefinido estilo "coral coreográfico" y raíz electro de escasa comparación en el país.
Rubia, morena, japonés
En Canción de Amor Desea Verle, la actriz
Sofía Oportot había levantado junto a cuatro amigas y durante un par de años un muy novedoso proyecto de performance teatral con ancla en el pop y el manifiesto feminista. Cuando fundó Lulú Jam, en el año 2003, su sociedad con Pía Cichero y Takaomi Saito (un ingeniero japonés que alargó lo que sería un viaje puntual a Chile), mantuvo parte del
approach asumidamente escénico de aquel proyecto. Lulú Jam no complacería a la solemnidad analítica del rock indie, pero tampoco a la uniformidad del pop televisivo. El interés del trío por gente como Shampoo, Kylie Minogue, Rafaella Carrá y Britney Spears prevenía a los auditores de una estética asumidamente hedonista. El productor
Gabriel Vigliensoni (
Los Mismos) colaboró gustoso con los primeros pasos en el estudio y la composición de una banda que, con el tiempo, se fue sintiendo a gusto con la categoría electropop.
Antes de que Miranda! devorara a Chile con su kitsch secuenciado,
Corazón caliente (2004) asumió una opción similar pero algo ingenua por un pop pícaro ("Si quiero te lo doy") y con más apoyo en el pulso que en la melodía. Ejemplo de este apuesta sólo parcialmente logrado por el
bubblegum fueron los singles "Chocolate bom" y "Bombonéame". Lulú Jam se afirmó como un número de discotecas, pero demoró en levantarse como una oferta de pop radial y masivo. El ambiente musical chileno puede acusar por inercia a casi todo lo pop de frivolidad, y Lulú Jam cargó con las acusaciones esperables de "grupo armado", al tener, además, a sus dos integrantes femeninas trabajando entonces como bailarinas en programas televisivos (
Oportot en "Panoramix" y Pía, en "Mekano"). Las cosas se complicaron aún más con la salida de Cichero.
La incorporación de la cantante
Anish (Nara Back dentro de Lulú Jam) afirmó al grupo en su búsqueda de canciones juveniles, impulso que más tarde se reafirmó con el reemplazo de su vocalista masculino. Viajes promocionales a Buenos Aires y Montevideo (uno de ellos para telonear a Miranda!) abrieron al trío a ambientes más comprensivos con su propuesta, animando la grabación de
Suban el volumen, su segundo álbum, de nuevo con
Vigliensoni como productor.
En el disco se escuchan ambientaciones electro,
lounge y
drum'n bass, y algunas pistas legadas por Takaomi antes de su partida. Algunas de las presentaciones del álbum se han apoyado con una banda de guitarra, bajo y teclado. La intensa agenda en vivo de Lulú Jam no le impide a sus integrantes desarrollar encargos paralelos, de los cuales los más interesantes han sido hasta ahora los que desarrolla
Sofía Oportot en teatro y en el trío
QuieroStar.
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Marisol García
Foto: Bárbara San Martín.