Electrónica, pop, sonidos precolombinos, música incidental, rock y jazz. Casi no hay género musical que Guillermo
Cuti Aste no haya trabajado en algún momento, animando una carrera que –por opción o circunstancias– destaca como una de las más versátiles de las últimas décadas en Chile. Ejecutante de diversos instrumentos (principalmente acordeón y teclados), el penquista es también compositor y arreglador, y ha llevado su música a teatro, cine y televisión. En el año 2009 presentó su primer álbum solista,
Estatuas de sal.
Para el oído masivo, su trabajo se vincula al de las bandas más importantes de las que ha formado parte:
Javiera y Los Imposibles,
Los Mismos y
Electrodomésticos. Sin embargo, el músico ha animado también de modo solista una gran cantidad de proyectos, y es miembro fundador de un grupo único de investigación musical,
La Chimuchina. Fue invitado de numerosos conciertos del grupo
Los Tres, y desde el año 2000 integra un trío de teatro, música y humor: Hermanos Martínez. Tal como se escribió una vez en el diario
La Nación, "sería más fácil acordarse de los grupos de los que Cuti Aste NO ha formado parte".
Primeras colaboracionesNacido y criado en Concepción, Aste formó durante su etapa escolar la banda rock Los Presidiarios. En 1985, se mudó a Santiago para sistematizar su interés por la música a través de estudios formales en la Universidad de Chile. En paralelo fue acercándose a grupos de teatro, hasta afianzar una relación de trabajo con el director Horacio Videla, entonces a cargo de la compañía Teatro Provisorio. Para ella musicalizó la obra
Y Warhol (1988), a la que invitó a participar a la primera formación de
Los Tres, cuando ésta recién se instalaba en Santiago.
Al año siguiente, Aste fue elegido para dirigir la música del montaje de Andrés Pérez para
La negra Ester, y decidió convocar a
Álvaro Henríquez para que le ayudara. Junto a Jorge Lobos, fueron así parte de la formación clásica de
La Regia Orquesta, la banda encargada de musicalizar en vivo con boleros, tangos y jazz criollo ("jazz huachaca") una obra que resultó siendo un hito del arte chileno, y que los llevó a itinerar por Europa y Canadá (existe un CD de su trabajo, bajo el título
La negra Ester). Aste –quien, para entonces, ya había abandonado los estudios–, tuvo en la experiencia una formación invaluable. "Desde entonces estoy en una pirámide inversa. Es muy difícil lograr cosas que tengan ese nivel de diversidad y compromiso", dijo años más tarde.
Precisamente en
La negra Ester fue que afianzó lazos de amistad tanto con Henríquez como con
Javiera Parra, con quienes luego se asociaría en importantes proyectos. Aste participó de numerosos conciertos de
Los Tres (y también de su primer disco,
Los Tres), y llegó durante un período a convertirse en una suerte de integrante no oficial del grupo. En 1995 acompañó al cuarteto a Miami y registró con ellos su exitosa participación en el espacio "Unplugged", de MTV. Con
Javiera y Los Imposibles, en tanto, se asoció como instrumentista y compositor desde la fundación del grupo y hasta poco después de que se publicó el disco
La suerte (1998).
Para entonces, Aste ya era un músico de apretada agenda, con un sinfín de encargos y proyectos tan diversos como la producción del primer disco de
La Rue Morge (1997), la musicalización de varios microfilmes para TVN (entre ellos,
La chica del Crilón y
El niño que enloqueció de amor) y el trabajo de investigación etnomusical junto a
La Chimuchina, un conjunto fundado en 1993 con el novedoso objetivo de componer música contemporánea con instrumentos americanos prehispánicos.
Detrás del tecladoPoco a poco Aste comenzó a familiarizarse con las posibilidades de los sintetizadores y secuenciadores, y logró dar curso a sus descubrimientos en el grupo
Los Mismos, al cual se unió hacia fines de 1999. Cuando el trío (también con
Gabriel Vigliensoni y
Silvio Paredes) comenzó a apoyar algunas presentaciones del cantautor
Carlos Cabezas, surgió de un modo natural la idea de reeditar a los
Electrodomésticos, el grupo que estos dos últimos músicos habían tenido durante los años 80. Así, los nuevos
Electrodomésticos debutaron como quinteto hacia fines del 2002, y dos años más tarde ya tenían en tiendas un alabado nuevo disco,
La nueva canción chilena (en el cual Aste figura en teclados y coros).
El penquista era para entonces integrante simultáneo de tres bandas, y como si eso no fuera suficiente había fundado junto a Jose Martínez y la actriz Claudia Celedón el trío de teatro, música y humor Hermanos Martínez Internacional (el cual ha tenido aplaudidas presentaciones para obras de sátira social, como
Grito y plata). Sólo su talento y capacidad de trabajo explican que también fuese suya la música de, entre otras, las películas
El Leyton (2002) y
B-Happy (2003); así como la producción musical de
Nometomesencuenta (2004), un experimento dirigido por
José Pérez de Arce en el uso del guitarrón chileno (incluso sobre títulos pop). Entre tanto encargo, el penquista tuvo también un rato de exposición internacional cuando apareció brevemente tocando acordeón en un pasaje del exitoso filme
Diarios de motocicleta (2004), para cuya banda sonora aportó, además, la tradicional "Chipi chipi" (con voz de
María Esther Zamora).
"Nunca he firmado con ningún sello ni con un canal de televisión. Soy un eterno cesante", ha dicho Cuti Aste sobre su condición de permanente gestor de proyectos de rentabilidad no garantizada. Puede ser un modo agotador de subsistencia, pero no hay duda de que constituye una opción artística no sólo valiosa sino vital para el desarrollo cultural de un país que suele delegar en hiperkinéticos como él una dinámica de la que pocos quieren hacerse cargo.
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Marisol García Foto: Leo Vidal.