De todos los bateristas de jazz que se iniciaron en los '90, posiblemente el de mayor ductibilidad haya sido Andrés
Andy Baeza. Su nombre se reparte en un abanico muy abierto: Desde el pop y el jazz-rock de sus inicios, pasando por la percusión docta, hasta la profundización de los lenguajes del bop moderno y la improvisación libre. Baeza fue un pivote de su generación.
Ya en 1989 se inició en el jazz tocando en jams el club L'Atelier. Pero su apertura musical se evidenció prontamente cuando alternó en distintos proyectos durante un breve lapso: incursionó en el jazz eléctrico con
La Red (con
Vladimir Groppas), en el pop-rock con
Jano Soto y en la música contemporánea con el Grupo de Percusión UC (con
Carlos Vera). Sin embargo su gran momento musical antes de volcarse de lleno en el jazz, se cristalizó junto a la cantante
Nicole y la grabación de un álbum pop electrónico que en 1997 se ubicaba algunos pasos adelante (
Sueños en tránsito).
Baeza comenzó a tocar bop permanentemente como
sideman de hombres consolidados: en el quinteto del pianista
Mariano Casanova y en
Nexus, el jazztet-insignia del saxofonista alto
Patricio Ramírez. Después de tocar en 1999 en el adelantado proyecto llamado
Marx Trío (junto al guitarrista
Pedro Rodríguez), Baeza alcanzó su primera madurez como solista y expresivo baterista, cuando colideró junto con el guitarrista
Ramiro Molina el ensamble de improvisación libre
Turangalila. Al interior de este proyecto, así como con el aprendizaje obtenido en el intercambio musical con el pianista inglés
Martin Joseph, Baeza llegó a consolidar un lenguaje propio en el jazz avant-garde, al integrarse pronto a su trío y su septeto.
En esa misma línea trabajó con uno de sus compañeros de ruta, el contrabajista
Daniel Navarrete, también de formación docta y orientado a la música experimental, con quien grabó en 2004 dos álbumes de avanzada propuesta y que describirían su personal visión del jazz:
Juego de niños y
Lugares, personas. Trabajos que alternó luego con su larga permanencia en el trío bop de
Moncho Romero , los quintetos de
Federico Dannemann,
Claudio Rubio y
Camila Meza, el trío y el octeto avant-garde de
Esteban Sumar. En 2006 integró el cuarteto eléctrico
Pulso y durante 2007 apuntó uno de los pasos más resonantes en su carrera desde la perspectiva popular al fichar en el
Ángel Parra Trío como sustituto del histórico baterista
Moncho Pérez.
—Iñigo Díaz.
Foto: Melissa Morano.