Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera que, aunque con los años derivó hacia ritmos y colores más tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.
Festivales y televisión han sido las plataformas naturales de exposición de su extensa carrera, la cual incluye hits como "Que cante la vida", "Bandido", "Milagro de abril" y "De tu ausencia". Desde el año 2002, cuando fijó residencia en Miami, el foco principal del cantautor ha estado puesto en el gran mercado latinoamericano, donde hoy concentra sus esfuerzos y consigue vistosas marcas en países como Perú y Colombia.
Triunfo en Viña“Que cante la vida” no fue sólo el tema que le permitió al joven Alberto Plaza obtener el Tercer Lugar en el Festival de la Canción de Viña del Mar de 1985. Su excepcional difusión (cosa rara en los temas salidos de ese certamen) determinaron también su vocación profesional de ahí en adelante. Así, el primer disco del entonces estudiante de Ingeniería Comercial, y ex alumno del Colegio Verbo Divino, logró ventas sobre las 75 mil copias. El álbum sostuvo su éxito tanto en el tema festivalero como en una dolida balada de desamor compuesta para una ex novia, "De tu ausencia". La afición musical que hasta entonces se había encauzado en festivales escolares tomó entonces forma profesional.
Plaza encontró buenos aliados en los medios de comunicación, amistosos con su estampa de cantautor ingenuo y por encima de la contingencia política. Su siguiente disco,
En la escalera (1987), mantuvo la posición del cantautor como el más exitoso del género, un paso al lado de un movimiento de rock local que ya comenzaba a enfrentar recelos y de una cobertura más amplia que la que había logrado cosechar hasta entonces el Canto Nuevo.
Blanco y negro (1989) reafirmó su eficacia como compositor de baladas, con nuevos éxitos, como "Yo te seguiré".
A diferencia de muchos de los artistas surgidos en los años 80, Plaza logró resistir sin mayores inconvenientes el cambio de década y de régimen político. Sus letras comprometidas con el amor, lo mantuvieron arriba en las preferencias de los auditores y por encima de contingencias. Si se observó un cambio en el estilo del cantautor con discos como
Cómplices (1991) y
Música y versos de amor (1994) fue no tanto temático sino en los arreglos, cada vez más adornados y percutivos.
Promoción internacionalEn 1996 Plaza vivió un nuevo repunte con las canciones del álbum
Bandido. Hasta entonces, el cantautor había concentrado su carrera en Chile, pero el éxito de temas como "Sentencia" y "Bandido" le permitió abrirse a otros mercados. Plaza ya no es el antiguo baladista de guitarra, sino el líder de una banda, involucrado en su producción y en el manejo profesional de una carrera asumidamente ambiciosa.
Así, la cara del reconcentrado trovador de sus primeras carátulas da pie a un sonriente y maduro baladista. Más sofisticado y con más arreglos bailables, en parte fruto del trabajo del percusionista cubano Gerardo Álvarez, como su mánager. El disco que marca el punto de inflexión en este aspecto fue
Polvo de estrellas (1998). Para el momento de su presentación, Plaza ya está recorriendo el continente latinoamericano con bastante frecuencia y haciendo un creciente público en Colombia y Ecuador.
Alberto Plaza, 15 años vivo, del año 2000 fue otra muestra de su gran apuesta: sus quince años de carrera celebrados con un concierto antológico y arreglos sinfónicos en el Teatro Municipal de Santiago. Aún más: su siguiente disco,
Un día más (2001), fue grabado nada menos que en Italia. El esfuerzo de producción, dirigido por el músico italiano Vlady Tosseto, tuvo su recompensa: Plaza amplió sus fronteras y empezó una siembra constante también en Argentina.
El paso que siguió al lanzamiento de
Un día más estaba decidido hacía un tiempo y pareció una decisión comprensible. En el año 2002, Alberto Plaza se mudó de modo permanente a Miami, con la intención de desarrollar desde la meca de la industria discográfica latina su carrera como estrella pop. "Pretendo conquistarlo como a una mujer", dijo a radio Cooperativa. Para entonces, el chileno ya ha colgado la guitarra, se concentra en el canto, y recibe crecientes comparaciones con el guatemalteco Ricardo Arjona, las cuales no se esfuerza en rechazar.
Desde Estados UnidosDe su vida inicial en Estados Unidos surgió el disco
Febrero 14 (2003). Lejos de Chile, el cantautor siguió conquistando públicos y puliendo una puesta en escena que su país conocería recién en el verano de 2005, con el regreso de Plaza al Festival de Viña y, luego, la gira "Enamora2" junto a
Myriam Hernández. El giro era radical: bailando y vestido con colores alegres, el músico demostró su enorme cambio escénico.
Remedio pa'l corazón (2007) reforzó su opción por los arreglos caribeños, pero también desde una vereda inédita para su carrera, la de la independencia. Problemas diversos han cortado su relación con EMI, y Plaza se permite, incluso, declaraciones públicas de hastío: "Me enferma tener que lidiar con la industria del disco", aseguró. "EMI no tenía planes conmigo para esta zona, ni
para México ni para la parte latina de Estados Unidos, entonces no tenía nada
más que hacer con ellos".
A estas alturas Plaza acumula no sólo numerosos discos y extensa difusión continental, sino también ventas que hablan de una cifra cercana al millón de copias vendidas de toda su discografía. Nuevas metas pendientes mantienen ocupada su destacada trayectoria, que hoy lo afirma como compositor por encargo para otros intérpretes empeñados en darse a conocer en el gran mercado latinoamericano. El disco del salsero Willie Chirino del 2008 -con el "Pa'lante" como central-, la intensa actividad en vivo de Plaza y su edad inferior a los 50 años ratifican la vigencia de su camino
—Gabriela Bade / Marisol García.Foto: Fotorock.