Más de una década después de que Roberto Lindl se instalara
en Salzburgo en 1984 para estudiar contrabajo, esos mismos pasos llevaron hasta
Austria al contrabajista Marco Reyes. En 1997 el intérprete proveniente de una
familia de contrabajistas (su padre es el reconocido músico clásico José Miguel
Reyes) continuó en la ciudad de Graz sus estudios preliminares que había
realizado en la Universidad Católica entre 1994 y 1995. Su regreso a Chile en
2009 lo puso en una nutrida escena de contrabajistas de jazz, junto a otros de
su generación como Nelson Arriagada, Rodrigo Galarce o Patricio Rocco, y los más
jóvenes Pablo Menares, Alonso Durán, Pablo Vidal o Cristián Orellana.
Fue alumno del maestro Wayne Darling durante su paso por
Austria y también fue becado para estudiar en Holanda con Marius Beets en el
Conservatorio de Rotterdam. Durante su década de vida en Europa Reyes se desdobló
hacia distintas operativas, tocando en pequeños jazztets y en orquestas como la
KUG Big Band, aunque también fueron talleres con prestigiosos contrabajistas contemporáneos
los que marcaron su experiencia: con el danés Niels-Henning Orsted Pedersen, el
checo Miroslav Vitous y los americanos Ron McClure y Marc Johnson. A esto hay
que agregar participaciones en estas mismas instancias con otros jazzistas de la primera línea como Dave
Liebman, John Abercrombie, Billy Hart y Peter Erskine. Una vez en Santiago de
Chile, en 2009 formó su primer cuarteto personal, junto a Claudio
Rubio (saxo tenor), Tomás Krumm (piano) y Carlos Cortés (batería), con el que mostró
por primera vez su sentido del ritmo, preciosa digitación e incipiente liderazgo
de conjuntos.