Hay varias etapas en la historia de Lucybell, separadas cada una por las distintas formaciones del grupo y una evidente evolución en su sonido. Con quince años de trabajo y sólo un integrante original en su presente alineación, la banda mantiene sin embargo un espíritu coherente con el de sus inicios, pese a su creciente proyección continental.
La suya ha sido una discografía de inusual constancia para su generación, logrando imponer un estilo de carácter en el más bien imitativo panorama del pop chileno. Sin abrazar los códigos más obvios de lo popular, Lucybell ha sido capaz de elevar suficiente cantidad de singles a la categoría de melodías masivas, desarrolladas incluso cuando el interés del medio hacia la música joven era casi nulo. Su éxito en Chile derivó en los esfuerzos de internacionalización que ocupan al grupo en su actual formación de trío, desde que, en el 2003, fijaron su residencia primero en Los Ángeles, California; y, posteriormente, Ciudad de México.
Largos iniciosLa historia de Lucybell es representativa de los vaivenes que caracterizan a la industria musical chilena. Entre su fundación en 1991 y su debut con el álbum
Peces (1995), la banda debió esperar con paciencia interesar a alguna compañía disquera, pese a los estupendos comentarios y considerable afluencia de público que por entonces motivaban sus conciertos. La banda se había formado con dos músicos que antes militaron en un grupo llamado Kitsch —el tecladista
Gabriel Vigliensoni y el baterista
Francisco González— y el ex cantante de La Redención,
Claudio Valenzuela. A ellos se unió al poco tiempo Marcelo Muñoz, en reemplazo de un primer bajista conocido como
Aco.
Tres de estos músicos se habían conocido estudiando Licenciatura en Sonido en la Universidad de Chile, un dato que es clave para entender la sofisticación y el rigor de sus posteriores grabaciones. Facultades universitarias acogieron sus primeras tocatas, en las que el grupo fue forjando una audiencia fiel, pese a la virtual sequía que caracterizaba al circuito rock. En 1992 incluyeron sus dos primeros registros en un compilado de EMI titulado
Grandes valores del under, y luego su tema "De sudor y ternura" apareció en
Con el corazón aquí, de la Asociación de Trabajadores del Rock, ATR. Pero ningún sello se comprometió de verdad con la grabación de un disco completo, por lo que el grupo debió autogestionar diversas actividades para mantenerse a flote. Entre éstas, la musicalización de la obra teatral
Blue moon, en 1992, y la producción de su primer clip, "De sudor y ternura", en la que debutó la extensa asociación que en adelante mantuvieron con el realizador visual Carlos Moena.
Decididos a publicar a toda costa un disco, la banda se decidió en 1993 a trabajar de modo independiente junto al entonces guitarrista de
La Ley,
Andrés Bobe. Pero el fallecimiento del músico al año siguiente los obligó a continuar junto al argentino Mario Breuer. Fue con el disco listo que retomaron el contacto con la disquera EMI, la cual finalmente publicó
Peces como parte de su ambicioso "Proyecto de Rock Nacional". «Un maldito disco, que costó más que parir una vaca», sintetizó
Claudio Valenzuela al presentarlo.
Combinando una sutil electrónica con el pop derivado de su común interés por los Beatles y el pospunk británico (Cure, Killing Joke, Cocteau Twins);
Peces demostró que el oído chileno promedio también era capaz de acoger grabaciones sofisticadas. Gracias a la alta rotación radial de los singles "Lunas", "Cuando respiro en tu boca" y "Vete", la banda desarrolló una intensa promoción en vivo que resultó en ventas más que óptimas, diferenciándose de inmediato como una de las propuesta más sólidas de su generación.
En el álbum
Viajar (1996) el grupo combinó citas al trip-hop entonces en boga ("Mataz") con temas de mayor intimismo ("Carnaval", "Viajar"), en un resultado que asumieron como un desafío, y del cual salieron airosos. Tras giras de promoción por Estados Unidos y México, y su debut en el Festival de Viña de 1998, Lucybell publicó un álbum que detuvo en parte su ascenso comercial. Más hermético y completamente autoproducido,
Lucybell (1998, conocido también como el «disco rojo»), no tuvo la venta ni difusión radial esperada, pese a la sugerencia de singles como "Flotar es caer" y "Caballos de histeria".
Primer cambio de formaciónAunque la banda se declaró por entonces «refrescada» por el afinamiento de sonido que les permitió ese álbum, distintos puntos de vista internos concluyeron en septiembre de 1999 con la salida de
Vigliensoni y Muñoz, cuando la preparación de un cuarto álbum ya se encontraba en marcha, y poco después de incluir una versión en español para "Invisible sun" en el tributo de bandas latinas al grupo The Police (y para el cual consiguieron la asesoría técnica de uno de sus ídolos, el inglés Robin Guthrie, fundador de Cocteau Twins). La salida de los dos integrantes y la baja en ventas pusieron en una situación incómoda al grupo y su sello, y Lucybell terminó cambiándose a la casa disquera Warner.
Convencidos de continuar con el trabajo,
Claudio Valenzuela y
Francisco González reclutaron como bajista a Eduardo Caces, músico que hasta entonces trabajaba en la banda independiente La Redención (el primer proyecto musical de
Valenzuela). Caces se incorporó de inmediato al trabajo de preproducción del nuevo disco, publicado a mediados del 2000 bajo el título
Amanece. El formato de trío cambió significativamente el sonido de Lucybell, a través de atmósferas y arreglos que obligaron a los integrantes a olvidarse de sus funciones anteriores. Teclados acústicos y eléctricos, percusiones y guitarras pasaron por las manos de los tres músicos, en un disco producido junto al argentino Eduardo Bergallo (Soda Stereo, Daniel Melero) y destacado en radios a través del single "Luces no bélicas", recordado por su inesperado solo de trompeta.
Lucybell ya tenía la seguridad de las bandas afianzadas, y sus siguientes pasos fueron los lujos de esa cosecha.
Sesión futura fue el registro en vivo de una presentación en Santiago que se respaldó luego con un DVD homónimo; y el minidisco
Sálvame la vida integraba la presentación de un nuevo single con cuatro temas grabados por el grupo para los álbumes tributo a
Violeta Parra,
Los Prisioneros, Police y Soda Stereo; además de la canción central de la película
Sangre eterna ("Ver el fin"). El año 2002,
Francisco González debutó como solista con un disco electrónico titulado
Óvalo, e insistió en que su trabajo paralelo no pondría en riesgo su compromiso con el grupo.
Viajar: la mudanza a MéxicoLa convicción profesional de Lucybell los llevó a la mudanza de país como un paso natural, que no sorprendió a casi nadie, considerando que las giras al exterior venían siendo una constante en su trabajo desde hacía años. La banda se estableció en Los Ángeles, California, en el primer semestre del 2003, y centró ahí un despliegue de trabajo que los ocupó principalmente con conciertos a lo largo de la costa Oeste de Estados Unidos y México. Aunque sus nuevas ambiciones exigían esfuerzos nada fáciles, se declaraban satisfechos con la decisión: «Si nos quedábamos [en Chile], nos moríamos. Y esto no tiene que ver con nada despectivo sobre la escena local, sino con la necesidad de mostrar lo que haces a más gente. Es natural», diría más tarde
Claudio Valenzuela.
El lanzamiento del disco
Lumina —más crudo y rockero, con tres canciones cantadas por primera vez por el baterista— justificó al menos tres giras nacionales por Chile a lo largo del 2004, que el grupo combinó con una intensa agenda de conciertos por todo el continente. Hacia fin de año, ya era popular su canción para la teleserie
Destinos cruzados ("Sólo crees por primera vez") y la banda cumplía con el público local al realizar una intensa gira por Chile, en su especial cuidado por no descuidar a sus fanáticos chilenos.
Pero mayo del 2005 trajo una noticia inesperada.
Francisco González anunció su retiro del grupo, y dejó a
Valenzuela como el único miembro original de Lucybell aún a bordo. «Razones personales» y su intención de concentrarse en su trabajo solista explicaron la decisión del baterista. Pero Lucybell no pensaba dar pie atrás con todo lo conseguido hasta entonces en el extranjero, y en pocos días presentó a
Cote Foncea (proveniente de
Dracma) como nuevo percusionista. La nueva formación debutó ante tres mil personas en el Club 21, del D.F mexicano. Y los buenos resultados confirmaron su intención de seguir trabajando en promoción.
Claudio Valenzuela no tuvo dudas: «Hay que avanzar. Lo que no te mata te hace más fuerte y Lucybell es un grupo porfiado. Porfiado y valiente».
Hacia fines del año 2005, la banda comenzó su primera gira con definición de "continental", con conciertos en Nueva York, y ciudades de México, Argentina, Perú y Uruguay. Poco antes, habían teloneado a los estadounidenses Weezer en su concierto en el Palacio de los Deportes de Ciudad de México. Lucybell preparaba para entonces un nuevo disco, que terminaron de grabar en Buenos Aires y del cual adelantaron una edición simultánea en al menos cuatro países. La intención dejo de ser puro optimismo hacia fines del 2005, cuando el grupo concretó un contrato con Warner México que, tal como antes lo habían hecho con
La Ley, se comprometieron a hacerse cargo directo de la carrera del conjunto.
La nueva formación de Lucybell tuvo un estreno formal en Santiago de Chile en noviembre del año 2005, durante un concierto en el cine Alameda organizado para celebrar los once años de la fundación de su club local de fans. Al verano siguiente, el grupo recorrió el país con una gira de alrededor de veinte fechas, las cuales concluyeron con el lanzamiento de su nuevo disco,
Comiendo fuego, en abril en el capitalino teatro Teletón. Ya desde el verano previo venía adelantándose en radios el single "Fe". "Basta con escuchar este nuevo disco para darse cuenta de que no vamos siguiendo el camino de
La Ley", declaró
Valenzuela, quien, pese a ese desmarque, anunció con entusiasmo la edición simultánea del álbum en México, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Chile. Según
Cote Foncea,
Comiendo fuego es el disco «más agresivo en la historia de Lucybell». Su edición fue la última de la banda para Warner, pues a mediados del año 2007 el grupo se convirtió en artista exclusivo de la etiqueta chilena El Escarabajo.
La difusión solista de
Claudio Valenzuela se abrió en abril de 2009 con el álbum
Gemini y representó una veta paralela que, en sus palabras, responde a «una
necesidad musical y espiritual», que en ningún caso pone en duda su compromiso con el grupo.
—
Marisol García. Foto: Warner Music-Chile