Un breve paso por el grupo
Pettinellis frente a los teclados de sonido psicodélico consolidaron a Camilo Salinas como una de las figuras de la música pop alternativa en los 2000. El teclista arrastra una historia musical de importantes influencias, tanto de la música popular italiana como de la Nueva Canción Chilena (nació en Roma y su padre es
Horacio Salinas, el histórico director musical de
Inti-Illimani).
Se adiestró inicialmente pianista clásico. Pero sólo hasta que cumplió los 23 años, pues la la música popular terminó por ubicar a Salinas frente a los órganos Hammond y pianos Rhodes durante una siguiente y definitiva etapa musical. Las figuras de los maestros de la música ligera como Ennio Morricone, Arthur Lyman y Les Baxter, y del italiano Nino Rota ya estaban muy presentes en su perspectiva musical.
Salinas multiplicó su presencia en sucesivas bandas y actuó para
Los Tetas y
Mauricio Redolés. Mientras participaba en la grabación de
¿Quién mató a Gaete? (1998) conoció a
Alvaro Henríquez, quien más tarde lo incorporó a
Los Tres en su últimos años de vigencia. Con este cuarteto Salinas grabó
Freno de mano (2000) y pronto se desdobló como avanzado teclista eléctrico y acordeonista para integrarse como comodín al
Angel Parra Trío, al cuarteto
González y los Asistentes y al mismísimo
Inti-Illimani. Una vez disueltos
Los Tres, Salinas siguió como hombre de confianza de
Alvaro Henríquez para alinear con los nuevos
Pettinellis. La banda tuvo un sonido distintivo gracias a sus viejos pianos amplificados. Su etapa de líder de proyectos comenzó con Doce Monos, orquesta que congregó bajo su mando a algunos de los más prestigiosos músicos populares del medio (desde el trompetista
Cristián Cuturrufo y el trombonista
Héctor Parquímetro Briceño, hasta el saxofonista de la vieja guardia
Mickey Mardones).
—Iñigo Díaz
Foto: Archivo