Antes de ser una banda, Silvestre fue el proyecto en solitario de Nicolás Torres, baterista fundador de
Entreklles. Luego del fin de ese grupo, el músico se aplicó en la composicion y grabacion de un disco solista, editado de modo independiente el año 2000 bajo el título
Silvestre. Sin embargo, su posterior trabajo de tres años junto a
Pettinellis dejó ese camino interrumpido.
Silvestre se afirmó como banda luego del fin de la sociedad de Torres con
Álvaro Henríquez, y se mantiene hasta hoy como una propuesta de rock de clara raíz chilena (o «campestre», como han dicho sus integrantes). La banda define su música de acuerdo al sentido de su nombre: Silvestre (no confundir con el proyecto de nombre similar de
Archi Frugone) es una mala hierba que crece libremente y que, aunque la corten, vuelve a crecer en otro lugar.
Trabajo en sociedad
Cuando Nicolás Torres decidió regresar a sus composiciones, lo hizo acompañado de Giovanni Colecchio (batería), Miguel Navarro (bajo), Pablo Sapiaín (teclados) y Sebastián Aracena (guitarra), determinando así su paso a la guitarra y el micrófono. Le dio entonces rienda suelta a melodías nostálgicas de antiguas baladas románticas, como las de
Los Ángeles Negros, insertas en el sonido de rock y raíz chilena que ya había ensayado con
Pettinellis.
Fue tal el fiato entre los integrantes del grupo, que en menos de cinco meses desde su asociación ya habían debutado en La Batuta y entrado a estudio a grabar su primer álbum. El disco
Silvestre (2005) destacó el videoclip para el tema "No será", como primer single de un trabajo de estilos diversos,con un toque melancólico, y letras sencillas y directas.
«No somos una banda que hace varios estilos en una canción, sino que hacemos una canción de un estilo», explicaba entonces Torres, su líder. En el álbum se combinaban temas ambientados en un bar, de madrugada, como penas que se le cuentan al cantinero ("Celebrar", "Nos vamos a encontrar"), dejando también espacio para las guitarras prendidas de "Todo le parece mal" o "Pagarás", en las que se delataba el previo paso de Nicolás, Sebastián y Miguel por bandas de vocación más pesada.
Silvestre comenzó una nueva etapa a mediados del año 2006, luego de concluir su contrato con la etiqueta La Oreja y acordar la preparación de un segundo disco de modo independiente. Para
Me están buscando (2007) contaron con invitados como
Camilo Salinas y
Pablo Ilabaca, y consolidaron un espacio en los circuitos en vivo y en las radios, con canciones como "Chirimoya triste" y "Crazy amor".
Un viaje a Estados Unidos y el desarrollo de su propia fonda en la localidad de Requinoa durante el 2008 consolidaron, de alguna manera, las dos dimensiones por las que se ha movido el grupo, y que sus integrantes resumen en la consigna «Cueca, cumbia y rock & roll». Como pocas bandas, Silvestre puede presentarse en el Opera Catedral, un recinto de acceso más restringido, y también en una ramada en la Región del Bío Bío, con un público completamente ajeno al rock.
Justamente es esa dualidad la que quedó plasmada en su tercer disco,
Tuya, mía, para mí, para ti, grabado fuera de Santiago (al Sur de Chile) y que incluyó dos volúmenes: uno de canciones originales y otro de
covers de canciones chilenas y latinoamericanas, reinventadas en los códigos de Silvestre. Así, pudieorn escucharse arreglos de cumbia para "Te recuerdo Amanda", de
Víctor Jara; sonidos rancheros para "El albertío", de
Violeta Parra; o una fresca actualización para "El baile de la baldosa", popularizada en Chile por el nuevaolero
Rafael Peralta.
El año 2010 se presentaron en el Festival del Huaso de Olmué, e iniciaron un intenso ritmo de presentaciones en vivo, que en la primera mitad del 2011 los llevó por primera vez a Europa, en una gira que incluyó Roma, Barcelona y otras ciudades. Antes de partir ya habían grabado la banda sonora del primer
western chileno,
Sal (dirigido por Diego Rougier), cuya canción "Vengo" fue lanzada como sencillo radial y como adelanto del cuarto disco de la banda.
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Macarena Lavín / Jorge Leiva
Foto: Andrés Cortínez (2007).