El solo hecho de haber superado la década de residencia en Nueva York hizo de Felipe Riveros un pianista de muy distinta y marcada orientación en el jazz respecto de otros músicos chilenos. En la metrópolis musical Riveros comenzó y concretó una escalada compositiva que lo llevó a editar una serie de finos álbumes post-bop en distintos formatos instrumentales, desde su largada con
Drivin' (2000) hasta
Metrópolis (2005), poco antes de regresar a Chile.
Mientras
Carlos Silva buscó su inspiración en los barrios viejos de la ciudad de Santiago y
Gonzalo Palma en las callejuelas de Valparaíso, y mientras
Mario Feito se definió en un momento por el latin jazz y
Ariel Pino en otro por el jazz-funk, Felipe Riveros terminó siendo un pianista "casi neoyorquino": cinco discos editados en
la Gran Manzana y un sólido despliegue sobre la música del "trío standard", tras la ruta lógica de Bill Evans, Keith Jarrett y Michel Petrucciani.
Inició sus estudios de piano clásico y piano jazz después de estadas en Lima y Buenos Aires.
Roberto Lecaros y
George Abufhele fueron sus primeros maestros en el lenguaje del swing y la improvisación, que luego un Riveros de 18 años llevó a los escenarios del Club de Jazz y el Hotel Sheraton, participando en
jams con los músicos que dominaron los '80:
Daniel Lencina,
Moncho Romero,
Alejandro Espinosa. En 1991 emigró a Boston y desde 1995 se sumergió en los clubes del Village neoyorquino, mientras estudiaba en
la Manhattan School of Music.
En 2000 comenzó su escalada como líder de jazztets de distinta conformación. Fue
sideman del saxofonista Mike Dopazo en el club Blue Note y de la cantante Rhede de Ville en el Mandarin Oriental Hotel. Como solista editó
Drivin' (2000), alternando quintetos y sextetos. Le siguieron peldaños sucesivos en el estudio de grabación:
Duets (2001, para piano y contrabajo),
Piano songs (2002, para trío acústico),
Ten easy pieces (2004, para cuarteto con saxo alto) y
Metropolis (2005, donde comenzó a delinear una nueva etapa creativa sobre la composición modal). En 2006, Riveros pudo presentar este álbum por fin en Chile en un trío de coterráneos con
Pablo Menares (contrabajo) y
Andy Baeza (batería).
Ya completamente establecido en Chile, formó un segundo trío con el propio
Menares y el baterista
Félix Lecaros. Con esta agrupación grabó en el club Thelonious su primer disco chileno, titulado
Santiago (2008), que presentó en el Festival Providencia Jazz de 2009. Ese mismo año se convirtió en el director musical del Bistrot Jazz Club y poco antes de radicarse en París en 2011, dejó grabada una sesión con su tercer trío, formado por el emergente
Sebastián González (cotnrabajo) y
Carlos Cortés (batería).
—Iñigo Díaz.
Foto: Cristián Soto L.