Fechas: Santiago, 13 de septiembre de 1975 -
Años activos:
Género: Pop / Música contemporánea / Fusión latinoamericana
Grupos:
Masticables
Precoz vibrafonista y cantante pop de la escena de los ’90 a la cabeza del grupo Masticables, a Esperanza Restucci no es posible ubicarla en los mapas de la música chilena con tanta justeza. Su historia la conduce por caminos alternativos unos de otros, sin mayores detenciones, y aunque su perfil ha estado de manera natural en un plano secundario, sigue siendo una de las figuras recordadas de esa generación. Restucci combinó su acción como percusionista melódica única en su tiempo, improvisadora, compositora, cantante pop y, final y definitivamente, intérprete de lírica de cámara.
Hija del mandolinista, compositor y maestro de la fusión latinoamericana Antonio Restucci, vivió rodeada de músicos chilenos y de discos de todo tipo, a lo que su ingreso al colegio Giordano Bruno (conocido por su trabajo artístico con niños), la llevó directo a los instrumentos musicales: el vibráfono fue el suyo. Así escuchó a Gary Burton y a Ruth Underwood y apareció en el Club de Jazz improvisando junto a su padre sobre piezas de Charlie Parker. Paralelamente escribió canciones para este instrumento, que llevó al grupo Masticables (1995-99). En una de ellas, “Pesan mis pasos”, tuvo cierta influencia el compositor Álvaro Henríquez. Esperanza Restucci lideró desde el vibráfono el quinteto que tenía a músicos como el guitarrista Angelo Pierattini y el bajista Marcelo da Venezia (luego integrantes del grupo Weichafe), además del tecladista Miguel Celis y el baterista Víctor Larraguibel.
Su proceso de cambio desde la intuitiva música pop a la rigurosa lírica se inició en 1999, cuando Esperanza Restucci llegó a los talleres del tenor y maestro José Quilapi para explorar otras propiedades de su voz. Ahí compartió también con el cantante David Eidelstein (Rulo, ex bajista de Los Tetas), con quien cantó dúos de la ópera “La boheme”. Paulatinamente su intención de ser cantante pop con técnica lírica se fue disolviendo y tomando cada vez más forma de intérprete de cámara. El gran salto se dio en 2006, un año después de realizar su última colaboración en la música popular, en el disco Crisol de Antonio Restucci. Se mudó a Alemania y estudió en la ciudad Weimar, donde optó por la interpretación de repertorios alemanes, oratorios de Bach, y lieder de los románticos Schumann, Schubert, Brahms y Mozart. En 2009 inició una temporada europea de interpretación de canciones de compositores latinoamericanos como el chileno Enrique Soro.
—Iñigo Díaz.