Weichafe (foto: Daniela Pozo).
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| Libra | La Desooorden | |
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| Damajuana | Kamken |
Empezaron el año ganando el premio Altazor en la categoría de mejor grupo de rock, y lo redondearon con su primera grabación en vivo: en Yo soy Weichafe el trío Weichafe se consolida entre las instituciones del rock chileno. Con su segundo disco, Vol. II, el efecto, Libra también cumple su propio cometido, al desmarcarse como ninguna otra banda similar del molde del "nuevo metal" en busca de melodía y nuevos sonidos.
Son dos puntos altos de la temporada rockera, que aparte tuvo raciones de ese nuevo metal con Nozion en Tiempos de revoluzión y Dasfaltoytierra en Sangre, dolor y lágrimas, doom metal con Mourners Lament en Unbroken solemnity, heavy metal con Delta en Black & cold, industrial con Vigilante en A war of ideas y el compilado Dark people volumen I, atmosférico con Makiabella en Almas y Rey Sombra en Crepúsculos y más descargas de metal pesado con Ratzinger en State enemy, Trabuco en La memoria de la sangre, Inexacta en Previous trick us y Verthebra en No existe otra dirección.
Fronteriza con el sonido progresivo se mostró otra gama de bandas como Kamken en El disco vital y una trilogía de grupos valdivianos: La Desooorden con Ciudad de papel, Trapezoide en Vámonos pa’l campo y La rebelión de los peluches, y Tripolar en Inerte, cuyo guitarrista Javier Guerrero grabó además el disco acústico Amanece. Más inclinados al rock pesado y al blues suenan Damajuana en Sangre en el camino, Magnolia en Cien años después, Hooker en Mala, Vintage Blues en Blues de un mal día y Blackout en Puedo ver. Pzicotrópicos lanzaron su disco Efectos secundarios justo antes de separarse, Los Pipeños practicaron en Grandes fracasos - Antología 1998-2007 una retrospectiva, Fasat Alfa pusieron punk psicodélico en Saiyen Pepe y, en torno a las Escuelas de Rock de ayer y de hoy, se mostraron Los Kabros Cool en Dando jugo, Subalternos en Subalternos y el nuevo compilado Escuelas de rock.